Acuerdo
La amplia presencia del Estado venezolano en la economía dio un paso adelante esta semana con la nacionalización efectiva de las cementeras, una estrategia destinada a incrementar la oferta de viviendas que es considerada peligrosa para las inversiones por sectores industriales.
El Estado venezolano posee a partir del martes más del 90% de la industria cementera, luego de que el gobierno llegara a un acuerdo satisfactorio por 819 millones de dólares con la francesa Lafarge y la suiza Holcim, y expropiara a la mexicana Cemex.
La toma del control de las plantas de Cemex se realizó simultáneamente en todo el país, mientras decenas de trabajadores coreaban "el cemento es ahora de Venezuela" y daban vivas al presidente Hugo Chávez por haber nacionalizado ese sector estratégico.
El propósito de esta estrategia, según el gobierno, es controlar y abaratar el suministro de cemento para la construcción de viviendas, que apenas cubre la mitad de la demanda nacional. Mientras anualmente se requieren 100.000 nuevas casas, la construcción pública y privada no supera la mitad, según fuentes del sector.
La medida ha encontrado resistencia en los sectores industriales que advierten del peligro que pueda tener la omnipresencia del Estado en la economía sobre las inversiones, la eficiencia y la producción.
"Decisiones de este tipo sólo siguen alejando la posibilidad de nuevas inversiones tanto nacionales como extranjeras, pues nadie se siente motivado a colocar sus recursos en un país donde constantemente se cambian las reglas de juego", señaló en un comunicado el gremio de industriales, Conindustria.
En el primer semestre del año, la participación del sector privado venezolano en el Producto Interno Bruto (PIB) cayó 3,91 puntos porcentuales con respecto al mismo período de 2007, gracias a los primeros efectos de estas nacionalizaciones.
Sin haber podido llegar a un acuerdo amistoso, Cemex y el gobierno venezolano se encaminan a un arbitraje internacional, una eventualidad ya conocida por Venezuela, que mantiene litigios con las petroleras Exxon Mobil y Conoco Philips, tras la nacionalización en 2007 de las empresas petroleras que operaban en la riquísima Faja del Orinoco (este de Venezuela).
Terra/AFP
