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El proceso de identificación de las víctimas del accidente aéreo del miércoles en Madrid, en que murieron 154 personas, se alarga debido al mal estado de muchos cuerpos, mientras los familiares llevan cuatro días esperando que les entreguen a los suyos.
"Está costando más de lo que inicialmente pensábamos", declaró este domingo el ministro español de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, mientras los forenses trabajan para confirmar la identidad de unos 90 cuerpos en el tanatorio de La Almudena de la capital.
"Tenemos que estar seguros de que lo que les decimos a las familias es la verdad", añadió, cuando hasta el momento se han identificado algo más de 60 cuerpos.
En los últimos días, la identidad de unos 50 cadáveres fue confirmada a través de las huellas dactilares.
Pero para el resto, los forenses tuvieron que tomar muestras del ADN de los cuerpos y también de sus familiares para cotejarlos. El mal estado de 62 cadáveres explica la tardanza en comprobar las identidades.
Los familiares de los cerca de 90 cuerpos aún sin su nombre confirmado, muchos de los cuales llevan cuatro días de espera en un hotel madrileño puesto a disposición por el ayuntamiento, pidieron explicaciones sobre la tardanza.
Para explicar este proceso, el jefe del servicio de identificación de la Guardia Civil se reunió con ellos este domingo. "Está explicándoles que una identificación por ADN no es lo mismo que una huella dactilar", comentó Rubalcaba tras visitar a uno de los heridos en un hospital.
"Tenemos dos principios que vamos a respetar", insistió el ministro: "uno es la celeridad (...) pero el otro es la seguridad: tenemos que estar seguros de que aquellas personas que identificamos son exactamente las que decimos", explicó.
Las autoridades no quieren que se repita el caso del Yak-42, cuando en mayo de 2003 se estrelló en Turquía un avión del Ejército español que venía de Afganistán con 62 militares cuyos cuerpos fueron mal identificados.
El ministro del Interior hizo esas declaraciones tras visitar en un hospital a uno de los tres niños supervivientes de la tragedia.
Se trata del hijo del hispanocolombiano Alfredo Acosta, de 60 años, que viajaba también con esposa española, de 44. Acosta murió y su mujer entró en coma irreversible este domingo. La familia vivía en la localidad de Torralba de Calatrava, en la provincia de Ciudad Real, al sur de Madrid. El niño, de 8 años, evoluciona favorablemente.
Tras la muerte el sábado de una mujer que estaba herida grave, el balance se elevó a 154 fallecidos y 18 heridos que se recuperan en varios hospitales madrileños.
Más de 70 fallecidos proceden de la isla de Gran Canaria, destino del avión Spanair que se estrelló el miércoles y adonde hasta el momento llegaron 13 féretros, dijo a la AFP la delegación del gobierno español en las islas Canarias.
Mientras se celebran funerales, entierros y despedidas en varios puntos de España, un funeral organizado por el ayuntamiento de Madrid y al que asistirán las autoridades españolas se oficiará el 1 de septiembre en la catedral de La Almudena.
Los resultado de la investigación que lleva a cabo una comisión internacional integrada por expertos españoles, de la Unión Europea (UE) y de Boeing, la empresa estadounidense que fabrica los McDonell Douglas, se espera para dentro de un mes.
Terra/AFP