América Latina
El presidente Fernando Lugo se reconcilió con su vicepresidente Federico Franco, de quien estuvo distanciado aparentemente por razones ideológicas.
Franco fue incluido en el equipo de asesores políticos que se reunió el lunes temprano para programar la ejecución del presupuesto general de gastos 2009 e implementar el plan de austeridad en la administración pública, en lo que resta de 2008.
"Soy parte del Poder Ejecutivo y es importante mi presencia en las grandes deliberaciones; no puedo ser excluido", explicó Franco al restaurar su relación con Lugo.
El ex obispo católico, al abandonar el palacio de gobierno, pareció bajar el nivel de la supuesta tensión al afirmar: "no tiene mucha importancia, Franco siempre estuvo en el equipo más grande: el gobierno".
La tensión entre ambos comenzó a generarse antes del traspaso de poder ocurrido el 15 de agosto pasado cuando Lugo no designó un sólo ministro que fuese adherente de la corriente interna que ostenta el poder del oficialista Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), cuyo líder es, precisamente, Franco.
Lugo mostró preferencia por el nombramiento de representantes de partidos de izquierda.
Dionisio Borda, ministro de Economía, anticipó a los periodistas que el presupuesto 2009 "será similar al de este año (5.000 millones de dólares) pero vamos a priorizar la atención a la población más carenciada, como campesinos sin tierra".
Confirmó, además, que los 215.000 funcionarios públicos no tendrán aumento de sueldos en este año, ni en el próximo.
Miguel López, jefe de gabinete, en conferencia de prensa, explicó que "es preocupación la ejecución correcta de los recursos del estado establecidos en el presupuesto. Queremos mantener una excelente relación con los parlamentarios para que aprueben los planes de desarrollo social que queremos poner en marcha".
Terra/AP