Violencia
Tres explosiones mataron a por lo menos 34 iraquíes el martes, la mayoría de ellos en un ataque suicida que hizo estallar un coche bomba contra un grupo de reclutas policiales, dijeron las autoridades. Los estallidos dejaron el mayor número de muertos en meses recientes.
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Dos de las bombas estallaron en la provincia de Diyala, que ha sido el sitio de gran parte de la violencia reciente y un bastión de los insurgentes suníes.
En la ciudad provincial de Jalula, un atacante condujo un automóvil hacia un edificio donde se habían congregado reclutas policiales, dijo el coronel Ahmed Mahmud Jalifa, el jefe de la policía local.
El automóvil se acercó al edificio pero fue detenido por guardias. El conductor detonó entonces los explosivos, agregó el jefe policial. Dijo que 25 personas murieron y 40 fueron heridas.
La policía local ha estado integrando una fuerza de respuesta rápida en la región, para la que cada jeque tribal tiene permitido enviar un cierto número de reclutas.
El lunes fue el último día de contratación y los solicitantes acudieron al centro policial el martes para verificar que si habían sido aceptados, dijo Jalifa.
Después de la explosión, las fuerzas de seguridad impusieron un toque de queda en Jalula, aproximadamente 125 kilómetros (80 millas) al noreste de Bagdad.
En otra parte de Diyala, una bomba a la orilla del camino dañó una camioneta tipo van que transportaba a una familia suní cerca de la ciudad de Mandali, junto a la frontera con Irán, afirmó el coronel Sarchal Abdul-Karim, vocero de los guardias fronterizos iraquíes en el área.
Murieron cinco miembros de la familia, incluyendo dos mujeres y dos niños, agregó el vocero. La familia estaba en camino a un templo, añadió el coronel.
Terra/AP
