América Latina
El gobierno dijo el viernes que los procesos a represores durante la última dictadura militar argentina no buscan "venganza, sino justicia", un día después que dos generales retirados fueron condenados a cadena perpetua.
"Siento la satisfacción republicana de saber que la justicia funcionó", subrayó el ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Aníbal Fernández, en alusión a las condenas a los generales retirados Antonio Bussi y Luciano Benjamín Menéndez, dos de las figuras más emblemáticas de la pasada dictadura militar.
Bussi, de 82 años, y Menéndez, de 81, fueron condenados por el secuestro, tortura y asesinato de un senador peronista en la provincia de Tucumán, en 1976.
Fernández recordó que a partir del 2003, cuando asumió el gobierno del ex presidente peronista Néstor Kirchner, hubo una nueva manera de ver los delitos de lesa humanidad que demostró que Kirchner "no dejó las convicciones en la puerta de la casa de gobierno".
En tal sentido, destacó que el primer decreto de Kirchner, a quien en diciembre pasado sucedió su esposa Cristina Fernández, fue relacionado con los represores de la década del 70 "lo que rompió con la anterior manera de ver las cosas. La que creyó que olvidándonos de todo se solucionaba".
Según Fernández, los procesos a represores no buscan "venganza, sino justicia" y que el gobierno nacional no promueve "otras acciones que no sean las de la justicia".
Durante la lectura de la sentencia contra Bussi y Menéndez, el juez Gabriel Casas, uno de los tres integrantes del tribunal, calificó los delitos como "crímenes de lesa humanidad".
Los fundamentos del fallo serán dados a conocer el 4 de septiembre.
Terra/AP