BÉLGICA-INMIGRACIÓN
Bruselas, 30 ago (EFE)- El ecuatoriano Rothman Salazar volará en las próximas horas hacia Quito, después de que el Consejo de Contenciosos de Extranjeros de Bruselas desestimara el último recurso presentado para evitar su expulsión de Bélgica, país en el que el joven vivía desde hace seis años.
Salazar ha sido trasladado por carretera hacia el aeropuerto de Amsterdam, donde tomará un vuelo con destino a la capital ecuatoriana escoltado por dos policías que lo entregarán a las autoridades locales.
Esta tarde, el Consejo de Contenciosos de Extranjeros decidió rechazar el recurso de urgencia presentado hoy mismo por el abogado del ciudadano ecuatoriano, con lo que ya no existe ningún obstáculo jurídico para que las autoridades ejecuten la orden de expulsión.
Poco antes de partir hacia Holanda, el joven declaró además su disposición a retornar a Ecuador de forma voluntaria, aunque la Oficina de Extranjería belga decidió mantener la escolta que le acompañará en su repatriación.
La esperanza de Salazar era conseguir con ese gesto más facilidades para regresar a Bélgica con un visado de estudiante, pues en septiembre tenía previsto comenzar los estudios de ingeniería superior en Bruselas.
"Esa es su meta", aseguró su madre, Nuria Perugachi, en declaraciones telefónicas a Efe.
"Aquí está su familia, su madre, sus hermanas, y creo que él debe estar a nuestro lado hasta que cumpla con los objetivos que se ha planteado: terminar sus estudios superiores", señaló.
Perugachi explicó que varias asociaciones humanitarias y de defensa de los sin papeles han prometido colaborar para lograr que Salazar pueda regresar a Bruselas y completar su formación.
La madre del joven de 19 años se declaró "triste e impotente" por todo lo ocurrido y destacó la "dolorosa situación" de no poder ver a su hijo durante los últimos días que estuvo recluido en el centro de detención para indocumentados 127 bis, cerca del aeropuerto de Bruselas.
"Ni siquiera hemos podido despedirnos de él", lamentó.
Según Perugachi, su hijo estaba en los últimos días "bajo de moral" y "desanimado", y recordaba en las conversaciones que mantenían que él "no era un delincuente para estar encarcelado".
Salazar fue interceptado el pasado 13 de agosto cuando celebraba su cumpleaños junto a varios amigos y un vecino llamó a la policía a causa del ruido.
Los agentes comprobaron su identidad y, al constatar que no tenía los papeles en regla, trasladaron el caso a la Oficina de extranjería, que ordenó su expulsión.
El dossier pasó posteriormente por diversos tribunales e instancias administrativas, que rechazaron los argumentos presentados por el abogado del ecuatoriano.
Convertido en símbolo de los problemas de muchos sin papeles integrados en Bélgica, la situación de Salazar ha alcanzado una gran repercusión en los medios de comunicación del país.
Ya el pasado año, otro caso migratorio protagonizado por ciudadanos ecuatorianos ocupó durante días las portadas de la prensa, cuando la niña Angélica Loja, de 11 años, y su madre, permanecieron recluidas más de un mes en el mismo centro que Salazar mientras se resolvía su proceso de expulsión, finalmente paralizado por la Justicia.
En el caso de Salazar, varias organizaciones han denunciado la falta de comprensión de la Administración ante la situación del joven, que ha terminado sus estudios de secundaria con buenas calificaciones y habla perfectamente francés.
Además, de no haber sido detenido podría haberse beneficiado de una nueva normativa sobre la regularización de indocumentados integrados en el país que el Gobierno tenía intención de aprobar hace meses y que aún está pendiente de entrar en vigor.
Por el momento, la familia de Salazar, en la que sólo su madre -por problemas de salud- y su hermana mayor -por motivos laborales- tiene su situación regularizada, permanecerá en Bélgica. EFE mvs/sv
Terra/EFE