América Latina
Por Mica Rosenberg
MEXICO DF (Reuters) - Desde personalidades hasta ciudadanos enmascarados por el temor, más de 150,000 personas marcharon el sábado por el centro de la Ciudad de México en contra de la creciente ola de violencia que se ha reflejado con fatales secuestros y cuerpos decapitados.
Con gritos de "Ya basta" y "Queremos paz," miles desfilaron por el Paseo de la Reforma y se congregaron en el Zócalo -el corazón de la capital-, entonaron varias veces el himno nacional, iluminaron la plaza principal con las veladoras que portaban y lanzaron globos blancos al aire.
Pese a la llegada de la vanguardia, en todo el recorrido -que fue cerrado al tránsito de vehículos y que por momentos registró una leve llovizna- se pudo ver a un importante número de personas ataviadas de blanco, como símbolo de la paz que demandan al Gobierno del presidente Felipe Calderón.
"Somos realmente prisioneros en nuestras casas," dijo la ama de casa María del Carmen Alcocer, de 40 años. "Nosotros estamos aquí porque tenemos que exigir lo que nuestro Gobierno no nos está dando, que es un mínimo de seguridad, poder salir a la calle," agregó.
Bajo el lema esta vez de "Hombro con hombro somos más," se trata de la segunda movilización reciente en su tipo.
En el 2004, casi un millón de personas marcharon también por la misma calle y hasta el Zócalo en demanda del cese a la violencia.
"Todo está peor, ha habido más secuestros, más asesinatos," dijo Carlos Villaseñor, de 63 años, dueño de una tienda de artículos fotográficos, que cargaba flores.
Para esta vez, la marcha conocida como "Iluminemos México," que se realizó sin complicaciones, estuvo protegida por casi 3,500 policías, más de 200 patrullas, cámaras de vigilancia y un helicóptero.
Manifestaciones similares se programaron en 60 ciudades del país y de la frontera entre México y Estados Unidos, en donde cada vez son más comunes los enfrentamientos entre bandas rivales del narcotráfico, que luchan por el control de la rutas de tráfico de estupefacientes.
"Son más sanguinarios, desaparecen a sus víctimas, las mutilan, les cortan las orejas," dijo Manuel Ramírez, de 50 años. "En el caso de mi hija, no sabemos donde la hayan dejado," agregó al referirse a su hija Mónica, desaparecida desde el 2004.
Más de 2,300 personas han sido asesinadas este año en incidentes relacionados con el narcotráfico y en la última semana ha crecido el número de cadáveres decapitados.
"LOS BUENOS SOMOS MAS"
Pese a que la violencia suele ser un mal común, ahora los mexicanos están más furiosos por el reciente secuestro y posterior asesinato de Fernando Martí, de 14 años, hijo de un famoso empresario.
Su cuerpo fue encontrado a principios del mes dentro de un automóvil pese a que su padre, quien fuera propietario hasta hace poco de una importante cadena de tiendas de artículos deportivos, había pagado un millonario rescate.
El incidente obligó a Calderón a convocar a su gabinete de seguridad, con la presencia del alcalde de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard, a realizar una reunión de emergencia la semana pasada.
Los secuestros han aumentado casi un 40 por ciento entre el 2004 y el 2007, de acuerdo con cifras oficiales, lo que coloca a México al nivel de países conflictivos como Irak y Colombia.
En los últimos años han sido secuestrados desde personas comunes hasta prominentes banqueros y figuras públicas como el entrenador argentino de fútbol Rubén Omar Romano o la actriz Laura Zapata, hermana de la popular cantante Thalía.
"Ya basta del derramamiento de sangre que estamos sufriendo," dijo Zapata, presente en la manifestación. "Los buenos somo más y aquí estamos presentes," agregó.
Sólo algunos casos han sido resueltos y los demandantes se enfrentan en numerosas ocasiones a autoridades coludidas con la delincuencia.
Varios policías fueron arrestados en el caso Martí.
Por otro lado, la violencia por el narcotráfico también ha crecido en los últimos tres años mientras que el hombre más buscado de México, el ex convicto Joaquín "Chapo" Guzmán, busca con el cartel del Golfo y otras bandas el control de las rutas de tránsito de estupefacientes hacia Estados Unidos.
Terra/Reuters