Internacional
Por Sherko Raouf
KHANAQIN, Irak (Reuters) - Un nuevo punto muerto ha surgido en la tensa relación del Gobierno iraquí con la minoría kurda, agudizando la disputa política entre ambos bandos por el control de una localidad étnicamente mixta, dijeron el domingo funcionarios.
"El Ejército iraquí aún quiere entrar a Khanaqin, y los (kurdos) Peshmerga están presentes. Todos están en vilo," dijo Ibrahim Bajelani, un kurdo que dirige el consejo provincial de la inestable provincia de Diyala, al noreste de Bagdad.
Las tensiones en Diyala aumentaron después de que buena parte de los 2.000 efectivos kurdos que estaban patrullando áreas étnicamente mixtas se retiraron esta semana al extremo de la región autonóma de Kurdistán, bajo la presión del Gobierno central.
Los Peshmerga se han negado a retirarse de Khanaqin, una localidad ubicada fuera de Kurdistán pero que es hogar tanto de árabes como kurdos y se encuentra cerca de la frontera iraní.
"Si el Ejército iraquí trata de entrar sin acuerdo previo, no podemos hacernos responsables por las consecuencias, sostuvo Bajelani.
El domingo, un atacante suicida con bomba causó la muerte a 28 personas en un centro de reclutamiento de la policía en el cercano pueblo de Jalawla, un día después de que las fuerzas Peshmerga se retiraran de la localidad a pedido de Bagdad.
Un comandante Peshmerga dijo que el ataque demostró que el Gobierno iraquí no pudo manejar la seguridad en el área.
Miles de kurdos organizaron protestas porque el Ejército iraquí se aproximó a Khanaqin esta semana para tratar de reemplazar a los Peshmerga.
"Una semana atrás, el Ejército iraquí rodeó Khanaqin. Esto fue ilógico: Khanaqin es estable y no hay brechas de seguridad," dijo el mayor Mohammed Mulla Hassan, un kurdo.
Tropas iraquíes permanecían afuera del pueblo y no se produjeron enfrentamientos, pero la tensión no ha disminuido.
Una delegación kurda acudió el domingo a Bagdad para conversar con el Gobierno del primer ministro, Nuri al-Maliki, a fin de buscar una solución a la disputa.
Ambos bandos han llamado a la calma, y dijeron que la disputa podía resolverse mediante el diálogo, pero funcionarios han declinado dar mayores detalles sobre las discusiones.
Diyala, con gran población de etnias kurdas, árabes y de Turkmenistán, se dividió en grupos religiosos sunitas y chiítas. La provincia ha permanecido como campo de batalla para insurgentes islámicos sunitas de Al Qaeda, que está buscando avivar las tensiones, mientras el resto de Irak se muestra cada vez más estable.
(Reporte Adicional de Aws Qusay y Ahmed Rasheed en Bagdad; escrito por Tim Cocks; Editado en español por Marion Giraldo)
Terra/Reuters