Estados Unidos
Esta visita a Hiroshima fue organizada por el presidente de la Cámara Baja japonesa, Yohei Kono, un activista defensor del pacifismo de su país tras la Segunda Guerra Mundial.
Los representantes del G8 discutieron posteriormente a puerta cerrada sobre desarme nuclear.
La opinión pública japonesa considera que el lanzamiento de las bombas atómicas fue un acto inmoral y cree que Estados Unidos quiso dar una muestra de poder ante la Unión Soviética como anticipo de la Guerra Fría.
Los veteranos estadounidenses tienen otra visión de los hechos y consideran que los ataques forzaron la rendición japonesa, salvando miles de víctimas.
Hasta ahora, ningún presidente o vicepresidente estadounidense ha visitado el memorial de Hiroshima. Jimmy Carter lo hizo tras abandonar el cargo, mientras que Richard Nixon lo hizo como ciudadano privado en el periodo entre su vicepresidencia y la presidencia.
Terra/AFP
