CONVENCIÓN-EJÉRCITO
Julio César Rivas St. Paul (Minesota), 2 sep (EFE)- Carne de cañón. Así se califican las familias latinoamericanas cuyos hijas e hijas han muerto en los últimos años prestando servicio en las fuerzas armadas de EEUU y que denuncian lo que consideran el trato de segunda clase que reciben del Pentágono.
El lunes, durante la multitudinaria marcha pacifista en St. Paul que llevó a miles de personas desde el Capitolio de Minesota hasta las puertas del Xcel Energy Center, donde se celebra la Convención Republicana, los manifestantes hispanos destacaban del resto de grupos presentes.
Juan Torres, un inmigrante argentino, desfilaba portando una calavera acompañada a cada lado por las efigies del presidente estadounidense, George W. Bush, y su vicepresidente, Dick Cheney. Su hijo Juan Manuel Torres murió el 12 de julio de 2004 en la base aérea de Bagram (Afganistán) a los 25 años de edad.
Oficialmente, el Pentágono calificó la muerte del especialista Torres como un suicidio pero su padre cree que la investigación que efectuó el ejército sólo sirvió para encubrir lo que considera fue el asesinato de su hijo.
A pocos metros de Torres, Carlos Arredondo y su mujer Mélida protagonizaban quizás una de las imágenes más conmovedoras de la marcha. La familia Arredondo arrastraba un ataúd cubierto con la bandera estadounidense y el uniforme de su hijo, Alexander Scott Arredondo.
El cabo de la infantería de marina murió en agosto de 2004 en Irak cuando tenía 20 años de edad y se encontraba en su segundo destino en el país árabe.
El día de su 44 cumpleaños, la infantería de marina comunicó a Arredondo la muerte de su hijo. Fuera de si mismo, este inmigrante costarricense se enfrentó a los soldados que le comunicaron el fallecimiento de su hijo.
Armado con un martillo y una lata de gasolina, Arredondo intentó quemar su vehículo y terminó con quemaduras en el 26 por ciento de su cuerpo. Ahora, cuatro años después, se ha convertido en un activista pacifista con el objetivo de "acabar esta guerra".
Silenciosa pero con la misma determinación, la mexicana Gloria Barrios, aguanta una sencilla pancarta con la imagen de su hija, Blanca Luna, muerta el pasado mes de marzo en la base que la Fuerza Aérea estadounidense tiene en Wichita Falls (Texas).
Blanca, de 27 años, falleció pocos días antes de su graduación.
Las autoridades militares dijeron en un primer momento que su muerte era resultado de un "aparente suicidio" pero posteriormente inició una investigación al descubrirse marcas hechas con un objeto punzante en la nuca.
"Primero me dijeron que la habían acuchillado en la espalda, que la habían apuñalado. Luego me dijeron que era en la parte de atrás del cuello. Su cuerpo me lo entregaron todo golpeado, en su uniforme, y metiéndome prisa para que ya la enterráramos", declaró Barrios a Efe.
"Utilizan a nuestros hijos, los de emigrantes, para usarlos de carne de cañón para las guerras. Para eso sí. Pero no puede uno tener derechos. Y luego cuando asesinan a nuestros hijos nadie nos escuchan porque somos latinos. Nadie nos escucha", añadió.
Magda Castañeda forma parte de una organización de apoyo denominada Comité Contra la Militarización de la Juventud (CAMY por sus siglas en inglés).
Como Barrios, considera que las autoridades militares estadounidenses están explotando la precaria situación social y económica de muchas familias latinas para reclutar a jóvenes hispanoamericanos.
"Usan a nuestros hijos, a nuestras hijas, como carne humana para mandarlos allá. Y ellos pierden la vida. Les dicen que se unan al ejército para que tengan un mejor futuro. ¿Pero qué futuro se encuentra en ese ejército? No hay ningún futuro bueno para nuestros hijos" explicó.
Torres ve su caso como el ejemplo de que las promesas de los reclutadores de las fuerzas armadas pueden acabar con muchas familias.
"Yo vine con el sueño americano desde la República de Argentina.
Y el sueño americano se me transformó en tragedia, una tragedia de nunca acabar. Mi familia quedó destruida de por vida. Gracias al ejército americano, mi único hijo murió dentro de una base", finalizó. EFE jcr/mla/ma (con vídeo)
Terra/EFE