El retorno
En tanto, las tormentas tropicales Ike y Josephine se movían hacia el oeste con rumbo al Caribe.
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Las secuelas de Gustav en New Orleans entregaron un oscuro contraste frente a las de Katrina hace tres años, cuando los saqueadores recorrían las calles y los helicópteros de rescate intentaban retirar a miles de personas desde tejados y puentes.
En esta oportunidad, trabajadores con escobas limpiaban las ojas y ramas caídas. Soldados y policías ayudaban a salir a los residentes y permitían el ingreso de equipos de emergencia, revisando la zona en vehículos para desincentivar los saqueos.
La policía de New Orleans dijo que había arrestado sólo a dos personas por realizar saqueos. Un toque de queda permanecería en efecto aún después del retorno de los residentes, dijo Nagin.
Algunas parroquías cerca de New Orleans reabrieron sus puertas a los residentes, mientras los vehículos que regresaban pasaban por los puntos de revisión de la policía.
Cerca de LaPlace, a unas 24 millas al oeste de New Orleans, vehículos y camiones hacían una fila de unas 3 millas en la carretera Interestatal 10, mientras la policía ordenaba a cerca de la mitad que se devolviera.
Algunos auditores de programas de radio llamaron y dijeron que se habían quedado sin dinero para el hotel y estaban esperando en sus vehículos, con sus hijos, en las carreteras de las afueras de la ciudad, esperando permiso para regresar.
El gobernador de Louisiana, Bobby Jindal, dijo que las empresas de electricidad y los reguladores habían informado que podría tomar hasta seis semanas para restaurar la energía en todo el estado.
"Les aclaré que eso es inaceptable", afirmó. "Tenemos que hacer todo lo posible para asegurarnos de que eso suceda más rápido", agregó.
Terra/Reuters
