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La revelación de que la hija de 17 años de la candidata republicana a la vicepresidencia Sarah Palin está embarazada pone de relieve la dificultad de lograr que los adolescentes estadounidenses opten por la abstinencia sexual que promueven los programas educativos.
La noticia de que Bristol Palin esperaba a su primer hijo puso sobre la palestra el tema del embarazo adolescente y expuso el permanente debate entre los defensores de la abstinencia y de programas de educación sexual más amplios.
La gobernadora de Alaska Sarah Palin se opuso a la educación sexual explícita en las escuelas cuando fue consultada sobre si apoyaba los programas de abstinencia exclusiva, en 2006.
La candidata, públicamente hostil al aborto, señaló que Bristol tendrá a su bebé y se casará con el padre de la criatura, de 18 años.
Los legisladores estadounidenses han votado cientos de millones de dólares en la última década para los estados que querían promover la educación de la abstinencia en las escuelas, pese al extendido escepticismo sobre su efectividad.
Según cifras de la asociación Population Action International (PAI), 44 de cada 1.000 nacimientos entre 2000 y 2005 fueron de madres de entre 15 y 19 años en Estados Unidos.
La cifra representa casi el doble que la de Gran Bretaña -que tiene la tasa más alta en Europa- de 27 nacimientos de cada 1.000.
"La abstinencia es efectiva si puedes lograr que la gente se abstenga", dijo a la AFP Karen Hardee, vicepresidenta de investigación de Population Action International. "Pero hay tantos datos que muestran que no es un arma efectiva en cuanto a reducir la actividad sexual entre los adolescentes".
Según la asociación "National Campaign to Prevent Teen and Unplanned Pregnancy", tres de cada 10 adolescentes estadounidenses se embarazan antes de los 20 años, lo que representa más de 729.000 embarazos adolescentes cada año. Ocho de cada 10 embarazos adolescentes no son planeados, indicó la campaña.
Los programas a favor de la castidad, como "Worth the Wait" ("Vale la pena esperar"), alientan a los adolescentes a dedicarse a otras actividades en vez del amor, como la pintura, ir de compras o realizar un picnic con amigos, explicó la ginecóloga Patricia Sulak, que participó en los años 90 en la elaboración de un proyecto como este en Texas (sur).
Pero John Santelli, profesor de la Mailman School of Public Health de la Universidad de Columbia, estimó que este enfoque está cada vez más desacreditado.
"No parece ser efectivo para nada en cuanto a ayudar a que los chicos posterguen el inicio sexual", dijo a la AFP, acusando a los defensores de la abstinencia de brindar información errónea sobre la contracepción.
"Hay una oposición tan fuerte (a estos programas) en la comunidad de la salud pública que muchos Estados rechazan los fondos federales para su aplicación, lo que no es común", aseguró.
Patricia Sulak admite que el éxito de cualquier programa de educación sexual depende del apoyo de influencias externas, como los padres.
"Podemos tener un curso de abstinencia de dos semanas en la escuela, pero ¿qué escuchan las otras 50 semanas del año?", dijo a la AFP.
"El mayor determinante de si un adolescente tiene o no sexo no es la educación sexual, son los padres. Pero los padres tampoco son 100% efectivos", admitió.
Terra/AFP