Internacional
Por Richard Cowan
ST. PAUL, EEUU (Reuters) - La inmigración, alguna vez el tema político más candente en Estados Unidos, cayó en el olvido en esta temporada electoral, con poca evidencia firme de que ganará terreno sin importar quién llegue en enero a la Casa Blanca.
Los llamados a reforzar la seguridad de la frontera estadounidense con México y a renovar las desactualizadas leyes de inmigración explotaron en la escena nacional en el 2006, cuando varias demostraciones pro inmigrantes sacudieron a grandes ciudades.
Al año siguiente, Washington fracasó en un intento por llegar a un acuerdo legislativo que permitiera una legalización parcial de los indocumentados pero a la vez criminalizara su contratación.
Dos meses antes de la elección presidencial, el interés en la reforma inmigratoria ha dado paso a preocupaciones por los precios de la energía. Ello, junto a diferentes estrategias para atraer los votos de la creciente población hispana en un contexto de debilidad económica, podría explicar por qué la reforma a la inmigración está dormida.
"Pese al hecho de que la inmigración fue la cuestión más candente, de lo que todo el mundo habla ahora es energía," dijo durante una breve entrevista el representante Adam Putnam, de Florida, miembro del equipo de líderes republicanos de la Cámara de Representantes.
En tanto, los precios globales del petróleo subieron este año, golpeando duro a los consumidores estadounidenses por su acostumbrado uso intensivo de la gasolina. Ultimamente, los republicanos en el Congreso no quieren hablar de mucho más que de expandir la extracción de crudo doméstica.
La reforma inmigratoria fue alguna vez una cuestión característica del senador John McCain, quien esta semana aceptará la nominación del Partido Republicano para presentarse contra el demócrata Barack Obama en la elección del 4 de noviembre.
Manteniendo su reputación de inconformista político, el senador de Arizona ha enfurecido a muchos conservadores republicanos con sus esfuerzos para permitir que algunos inmigrantes indocumentados logren el estatus legal permanente.
McCain también abrazó el proyecto del presidente George W. Bush de construir un muro de 1.078 kilómetros para separar Estados Unidos y México y así mantener afuera a los inmigrantes ilegales.
Los conservadores insisten en que el cerco a lo largo de la frontera estadounidense sur es una importante herramienta de seguridad nacional.
Los demócratas prometen aprobar un proyecto de reforma inmigratoria durante el primer año de Obama en el cargo.
Pero necesitan solucionarse muchísimos detalles y los esfuerzos posiblemente se verán ralentizados por los republicanos que no querrán darle al actual senador de Illinois ninguna victoria legislativa importante.
ECONOMIA EEUU NECESITA TRABAJADORES
Que la pasión por la inmigración estalle nuevamente dependerá en parte de la salud de la economía de Estados Unidos. El representante Duncan Hunter, un republicano de California que se opone a cualquier amplia reforma, expresó que el desempleo en aumento en el país está ahora desanimando a ambos partidos a plantear la cuestión.
Pero, compañías estadounidenses, muchas de las cuales respaldan amplias reformas, quieren una manera más eficiente para atraer más trabajadores extranjeros, desde empleos temporarios de bajos salarios en granjas hasta ayudantes de geriátricos y especialistas de alta tecnología con sueldos altos.
"Ambos partidos políticos están esquivando la cuestión inmigratoria," dijo Tom Donohue, titular de la Cámara de Comercio de Estados Unidos. "No quieren meterse en el medio porque todos quieren el voto hispano" que este año podría ser crítico en muchos estados, agregó.
Terra/Reuters