Economía
La decisión de la presidenta Cristina Fernández de cancelar la deuda con el Club de París le permitirá a Argentina salir de "la dinámica de histórico deudor vicioso", afirmó el miércoles su jefe de gabinete, pero algunos economistas dudan que la medida logre abrirle al país las puertas al crédito internacional.
Esta medida "significa salir de esta dinámica histórica que tenía la Argentina de deudor vicioso, de deudor que permanentemente renegociaba sus deudas", dijo Sergio Massa a Radio 10.
El martes, la presidenta anunció de manera sorpresiva la cancelación de la deuda de 6.706 millones de dólares con el Club de París en un intento por despejar las dudas de los mercados internacionales sobre la solvencia financiera del país y atraer inversiones europeas que estaban frenadas por el cese de pagos con ese grupo.
"Cancelamos una deuda que hacía ruido en términos de inversiones", aseguró Massa, y agregó que la cancelación demuestra "que la Argentina es un país amigable para las inversiones".
Sin embargo, algunos economistas han puesto en duda que tras el pago al Club de París Argentina vaya a recibir una oleada de fondos.
"Hay una hipótesis muy propia de los 90 que consiste en creer que si nosotros pagamos vamos a calmar a los mercados financieros, tener financiamiento externo y van a llover las inversiones; y esto es una suerte de visión mágica", dijo a radio Continental el diputado y economista Claudio Lozano.
Roberto Lavagna advirtió que "por ahora es un golpe de efecto que, bien usado, puede ayudar a cambiar un clima muy negativo que se estaba produciendo en materia económica y social; pero ése es el capítulo que por ahora está por verse".
"Bajar la deuda está bien... ahora hay que esperar a ver 'el para qué'", agregó en una entrevista con la misma radioemisora. Lavagna fue ministro de Economía de Néstor Kirchner, el esposo y antecesor de la actual mandataria.
En tanto, otro ex ministro de Economía, Ricardo López Murphy, desestimó que la cancelación de la deuda vaya a abrir los mercados de crédito para Argentina.
"Esto no los va a abrir, al menos si no hay un plan integral", dijo a Radio LU2 de Bahía Blanca.
Argentina deberá hacer frente en 2009 a compromisos de deuda por 12.000 millones de dólares, el doble de lo programado para este año, y si la tendencia de precios se mantiene el gobierno tendrá menos recursos provenientes de la venta de soja --el principal producto de exportación-- para cumplir con esas obligaciones.
Pese a crecer a tasas superiores al 8% anual en los últimos cinco años, desde 2005 Argentina no toma créditos en los mercados internacionales ante el temor de que esos fondos sean embargados por los acreedores que no participaron del canje de deuda realizado ese año, que reclaman judicialmente la devolución de sus ahorros.
Para obtener fondos frescos, el gobierno ha recurrido al presidente venezolano Hugo Chávez, su aliado político y económico, a través de la venta directa de bonos por un total de 7.000 millones de dólares.
Pero la ayuda de Chávez tiene un alto costo y la última venta a Venezuela en agosto de un bono en dólares al 15% --una tasa de interés muy superior a la de mercado, lo que reveló las urgentes necesidades de financiamiento de Argentina-- puso en alerta a los mercados.
Los activos argentinos se desplomaron y las calificadoras Moody's y Standard & Poor's reflejaron la incertidumbre bajando sus nota sobre la deuda soberana argentina.
Tras declarar en 2001 el mayor cese de pagos de la historia, Argentina reestructuró en 2005 su deuda privada de 102.000 millones de dólares y al año siguiente canceló su pasivo de 9.500 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional.
El 24% de los acreedores que no participaron del canje de deuda de 2005 reclaman el pago de 20.000 millones de dólares.
Terra/AP