Internacional
Por Nopporn Wong-Anan
BANGKOK (Reuters) - El primer ministro tailandés, Samak Sundaravej, rechazó el jueves los llamados para que renuncie, diciendo que no "abandonará el barco" debido a una campaña callejera de tres meses que busca forzar su salida.
Hablando en la radio nacional, Samak dijo que no convocaría a elecciones anticipadas para distender las protestas, que esta semana se tornaron violentas, lo que lo llevó a declarar un estado de emergencia.
"Puedo decirles que no renunciaré. No disolveré el Parlamento. Me quedaré para proteger la democracia," dijo Samak en su discurso de 50 minutos.
La opositora Alianza del Pueblo por la Democracia (PAD, por su sigla en inglés), que mantiene ocupado desde hace 10 días la Casa de Gobierno en Bangkok, se comprometió a permanecer allí hasta que Samak renuncie.
"Mientras el insista en quedarse, nosotros no nos iremos. No importa cuantos días o años, o incluso dentro de la siguiente vida," dijo el líder del PAD Sondhi Limthongkul a una multitud de partidarios.
El PAD, una coalición de empresarios, activistas y académicos, acusa a Samak de ser un representante ilegítimo del ex primer ministro Thaksin Shinawatra, quien fue derrocado el 2006 y ahora vive exiliado en Londres.
Samak confirmó la renuncia el miércoles del ministro de Relaciones Exteriores Tej Bunnag y sugirió que el diplomático de carrera con lazos cercanos con el palacio se había visto presionado a renunciar.
"El recibió presión de tantos frentes, que finalmente su esposa colapsó," declaró.
Samak, quien tiene previsto pronunciar otro discurso a la nación a las 14.00 hora local (0700 GMT) como parte de una ofensiva de relaciones públicas contra el PAD, dijo que era hora de que los tailandeses elijan de qué lado están.
"No abandonaré el barco, seguiré en control. El resto del país debe decidir si se les une," expresó Samak.
Samak declaró el estado de emergencia el martes, tras choques entre sus partidarios y opositores en los que murió un hombre y 45 personas resultaron heridas, pero el Ejército se ha negado a usar la fuerza para desalojar a los manifestantes, diciendo que eso sólo empeoraría la situación.
La crisis ha distraido al Gobierno mientras el país sufre una desaceleración del crecimiento y un aumento de la inflación, lo que ha llevado a los inversionistas a dirigir su dinero hacia otro lado.
(Escrito por Darren Schuettler; Editado en español por Ricardo Figueroa)
Terra/Reuters