Estados Unidos
El candidato presidencial demócrata Barack Obama se mofó de su rival republicano John McCain y su compañera de fórmula luego de que éstos afirmaran que harían los cambios necesarios para poner al país en buen rumbo.
Obama hizo sus comentarios en el momento en que ambas campañas se apresuraron a pronunciarse sobre la economía y el rescate histórico de los bancos hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac por parte del gobierno estadounidense, el cual podría llevarse a cabo incluso antes de que termine el fin de semana.
Un día antes el gobierno reportó que el índice de desempleo llegó a la asombrosa cantidad de 6,1% en agosto.
Estos reveses económicos sólo han servido para subrayar qué tan importante se ha convertido el factor de los problemas de la economía durante las campañas presidenciales, especialmente al opacar la guerra en Irak en momentos en que los electores temen perder sus empleos y casas, además de su seguro de salud.
Obama dijo que la gente no debería creer en las afirmaciones de McCain y su opción para la vicepresidencia, la gobernadora de Alaska Sarah Palin, ante una audiencia de 800 personas en una feria en Terre Haute, Indiana. El demócrata negó las afirmaciones de los republicanos de que ellos son agentes de cambio listos para poner la economía a su nivel normal.
"No se dejen engañar", afirmó Obama sobre las declaraciones de la convención del Partido Republicano de la semana pasada. "El partido de John McCain, con la ayuda del propio John McCain, ha estado a cargo" de Washington durante casi ocho años.
Ambos candidatos dijeron que habían recibido un breve informe del secretario del Tesoro, Henry Paulson, sobre la crisis hipotecaria y las medidas del gobierno del presidente George W. Bush para la compra de ambas compañías financieras, que juntas poseen o respaldan la mitad de la deuda hipotecaria de Estados Unidos.
El rescate gubernamental de estas compañías financieras podría costar 25.000 millones de dólares a los contribuyentes, según la Oficina de Presupuesto del Congreso.
McCain y Palin se refirieron a la crisis brevemente en un acto de campaña en Colorado Springs, Colorado.
McCain citó los problemas de Fannie Mae y Freddie Mac como un ejemplo más de las preocupaciones económicas del país. "Hoy, contemplamos un rescate federal de nuestras empresas hipotecarias", afirmó.
En el mismo acto Palin dijo que las dos compañías financieras "se han vuelto muy grandes y muy caras para los contribuyentes. El gobierno McCain-Palin las hará más pequeñas y más inteligentes, y más efectivas para los propietarios que necesitan ayuda". Pero no explicó cómo se tomarían estas medidas.
Por otro lado, McCain y Obama dijeron en un comunicado el sábado que dejarán de lado sus diferencias políticas y acudirán juntos a una ceremonia del séptimo aniversario de los ataques del 11 de septiembre del 2001 en la llamada "zona cero".
"Todos nosotros nos unimos el 11 de septiembre, no como republicanos o demócratas sino como estadounidenses", dijeron. "Nos unimos como una familia estadounidense. El jueves dejaremos la política de lado y nos reuniremos para renovar esa unidad".
La demócrata Hillary Rodham Clinton tuvo un día de intensa actividad en Nueva York. Se reunió con políticos e integrantes de sindicatos para un desayuno y después marchó por la Quinta Avenida en el desfile anual del Día del Trabajo.
Más tarde brindó su apoyo al demócrata Mike McMahon, que lucha por obtener un escaño en el Congreso. Pero se negó a responder preguntas sobre Palin, la mujer que tomó su lugar como la líder más comentada en la política nacional.
"Estas elecciones son acerca de asuntos, y eso es lo que a fin de cuentas va a importarle a la gente", respondió a los reporteros cuando se le preguntó sobre la gobernadora de Alaska.
Por su parte, John McCain se comprometió a designar demócratas en su gabinete si resulta electo, pues considera que enfrentar los problemas más importantes del país no es una cuestión partidista, según declaró en una entrevista para la cadena CBS que será transmitida el domingo.
Terra/AP