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La esperanza de hallar supervivientes disminuía el domingo en El Cairo, al día siguiente de un desprendimiento de rocas sobre un barrio desfavorecido que causó al menos 33 muertos y las duras críticas de los afectados contra las autoridades egipcias.
"Hay pocas esperanzas de encontrar a alguien con vida", declaró a la AFP un responsable de la policía presente en el lugar. "El calor y el polvo son insoportables (...) y debe ser aún peor para los que están atrapados" bajo las rocas, añadió.
Al menos 33 personas murieron y otras 47 resultaron heridas el sábado por el desprendimiento de gigantescos trozos de piedra de la colina donde se alza el barrio de Manchiyet Nasser, una "villa miseria" muy densamente poblada del noreste de El Cairo, según una fuente de los servicios de seguridad.
El anterior balance oficial tras unas operaciones de rescate que prosiguieron también en la mañana del domingo fue de 30 cuerpos hallados, si bien las autoridades declararon su temor a que esa cifra aumentase mucho más en las próximas horas.
Algunas cadenas de televisión estimaron que podía haber hasta 500 personas sepultadas por el desprendimiento de la colina de Mowattam sobre Manshiyet Nasser.
La oficina del Fiscal General anunció la constitución de una comisión de investigación para identificar las causas del desprendimiento, que se produjo a una hora en la que los habitantes todavía dormían, en un día de fin de semana y de principios del ramadán, el mes de ayuno musulmán.
Según un responsable de la policía, las autoridades ordenaron a los habitantes abandonar la zona para permitir el derrumbe de varias casas y dejar pasar a las grúas, que aún no pudieron retirar las enormes piedras caídas.
Un periodista de la AFP constató que grupos de habitantes hicieron sus maletas, deprisa y corriendo, y se alejaron en dirección a los centros de acogida.
Poco antes, grupos de encolerizados lugareños tiraron piedras contra la policía. "Están encolerizados porque piensan que los socorros son lentos e ineficaces", declaró un responsable de los servicios de seguridad que pidió el anonimato.
Habitantes y socorristas excavaron durante toda la noche, a menudo con sus propias manos, para tratar de hallar supervivientes.
Las familias de las víctimas recibirán una indemnización de unas 5.000 libras egipcias (unos 600 euros) cada una, mientras que a cada herido le corresponderá unas 1.000 libras egipcias, indicó el ministro de Solidaridad Social citado por la agencia oficial Mena.
Por su parte, el presidente Hosni Mubarak pidió al gobierno que prepare alojamientos para las personas que perdieron sus casas, según el periódico oficial Al Ahram.
Tras una reunión de emergencia el sábado por la noche, el primer ministro Ahmed Nazif anunció que su gobierno se ocupará de todas las zonas de urbanización descontroladas existentes en Egipto.
Algunos habitantes señalaron que el drama se produjo a causa de unas obras comenzadas hace varias semanas en la colina y denunciaron que las autoridades conocían el riesgo de desprendimientos.
El ministerio del Interior señaló en un comunicado que el barrio será evacuado en un mes.
"Dijeron que iban a evacuar todo el barrio para crear una zona industrial", explicó Mohamed al Sayyed, de 80 años. "Estábamos contentos, pero al final no hicieron nada", añadió el vecino.
"Ya hubo otros derrumbes que causaron heridos leves", dijo indignado Abdel Latin Hossam, un conductor de 42 años, cuya casa se salvó de la tragedia.
La colina de Moqattam es calcárea y en ella se instalaron numerosos barrios "informales" (o sea, construidos ilegalmente). Allí se han establecido los "zabbalin", una comunidad copta (cristianos egipcios) que recoge y selecciona toda la basura producida por los 20 millones de habitantes de El Cairo.
Terra/AFP