Inmigración
En Chicago se hospedó en la iglesia metodista San Adalberto, donde se encuentra refugiada Flor Crisóstomo y el año pasado estuvo Elvira Arellano, ambas mexicanas. Aquí obtuvo modestos donativos de estudiantes que visitaron este santuario.
Mario decidió realizar esta campaña cuando vio por televisión a un niño que lloraba porque sus padres serían deportados a México, y su propia historia de emigración, así como su niñez sin padre, lo motivaron a llamar la atención sobre esta situación.
Para ello utilizó los tres mil 500 dólares que había ahorrado con el fin de comprar una casa, y con el apoyo de su madre, su esposa y su hijo de cinco años, que viven en El Salvador, adquirió su bicicleta y empezó su cruzada.
"Bastaron tres días para pensarlo, renuncié a mi trabajo, hablé con mi familia y tomé un vuelo hacia El Salvador para empezar este recorrido", expresó con voz pausada y ataviado con su traje de ciclista.
La frase "por una reforma migratoria justa" en su sudadera y su bicicleta azul con las banderas de El Salvador y Estados Unidos es todo lo que identifican a este salvadoreño que practica el ciclismo desde su niñez.
Terra USA/Notimex
