Inmigración
Luce muy delgado y su cara muestra los estragos de la exposición al sol. A veces los recursos sólo le alcanzan para comer pan con mayonesa, pero cree que Dios nunca lo abandona.
Por ejemplo, comentó, antes de llegar a Chicago pasó por un pueblo de Pensilvania donde se perdió por tres días debido a la lluvia y sin poder conseguir alimento ya que por las costumbres de esa población no hay tiendas ni gasolinerías.
"Estaba aguantando el hambre, y de pronto me encuentro a la orilla de la carretera una cesta de manzanas que decía gratis y hasta las bolsas para llevarlas había, así que pude llevarme muchas bolsas con la fruta", dijo.
"Me he quedado en lugares difíciles, donde hay racismo y podría tener problemas. En muchos sitios duermo a la intemperie, pero confío en Dios y amanezco vivo para continuar", enfatizó.
También ha encontrado expresiones de apoyo en su camino: conductores que le muestran su solidaridad tocando el claxon, inmigrantes adultos que le reconocen su esfuerzo y niños que le agradecen que esté buscando impedir la separación de familias.
Terra USA/Notimex
