Internacional
COLOMBO (Reuters) - Aviones de guerra de Sri Lanka derribaron al amanecer del martes un avión rebelde de los Tigres Tamiles que había lanzado una ofensiva aérea contra una base militar en el norte del país, afirmó el Ejército.
Esta es la primera acción de esas características contra un avión del LTTE (Ejército de Liberación de los Tigres Tamiles) desde que el grupo debutó su rama aérea en marzo del 2007 con un ataque sorpresa contra un campo de aviación militar en la capital Colombo, informó el Ejército.
"El LTTE intentó lanzar un ataque contra nuestra base de la fuerza área de Vanuniya. En su retiro, interceptores del SLAF (Fuerza Aérea de Sri Lanka) destruyeron un avión sobre Mullaittivu," afirmó un portavoz, el comandante Janaka Nanayakkara.
Nanayakkara no tenía detalles sobre el daño que provocó el ataque, y declinó decir cuántos aviones rebeldes estuvieron involucrados.
Mullaittivu es un puerto en poder de los rebeldes en la costa noreste de Sri Lanka, y una de las áreas que el Ejército está presionando desde al menos cuatro frentes a través de la nación del Océano Indico.
Previamente, funcionarios militares hablando en condición de anonimato dijeron que el radar detectó tres aviones rebeldes y poco después al menos uno bombardeó una base militar en Vavuniya, una de las principales zonas de escala del Ejército al sur de la frontera.
El ataque estuvo acompañado por un ataque de artillería del LTTE, grupo que desde 1983 ha luchado por establecer una patria separada para la minoría étnica tamil en el norte y el este de Sri Lanka.
Este es el séptimo ataque aéreo de los rebeldes desde que comenzaron a volar una pequeña flota de aviones Zlin-143 fabricados en República Checa.
El último ataque rebelde ocurrido en agosto dejó 10 marineros heridos en el estratégico puerto oriental de Trincomalee.
Analistas dicen que el Ejército, que ha capturado de manera constante bases rebeldes durante las últimas tres semanas, tiene la ventaja sobre los rebeldes en la última fase de la guerra.
Funcionarios militares dijeron que éstos también son los combates más sangrientos desde 1999, pero indicaron que no tienen intención de ceder en su objetivo de eliminar a los rebeldes tamiles, quienes se encuentran en las listas de grupos terroristas de Estados Unidos, Europa, India y la ONU.
El lunes, el Gobierno ordenó la salida de todos los trabajadores de ayuda humanitaria de la zona de batalla, diciendo que no podía garantizar su seguridad.
(Escrito por Bryson Hull; Editado en español por Marion Giraldo)
Terra/Reuters