Víctimas
Más de 48 horas después que el huracán Ike azotó el Golfo de México, las evacuaciones de sobrevivientes comenzaron cuando los socorristas ingresaron por primera vez a zonas aisladas por la tormenta y hallaron escenas de devastación.
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Houston, donde se observan escombros de vidrios caídos de rascacielos, fue puesta una semana bajo un toque de queda, mientras millones de personas que quedaron en la ruta de la tormenta carecen de electricidad.
Las cuadrillas de salvamento habían rescatado en la tarde del domingo a casi 2.000 personas que habían quedado varadas en calles inundadas o en viviendas destruidas. Muchas habían ignorado las órdenes de evacuación e intentaron quedarse en casa durante el huracán. Ahora, gran cantidad de personas estaban abordando autobuses para estadías por tiempo indefinido en refugios alejados de la costa, en San Antonio y Austin.
"No tengo adonde ir", dijo Ldyyan Jonjocque, de 61 años, mientras aguardaba para que un autobús la llevara junto con sus cuatro perros pastores hacia un refugio. Jonjocque lloró al recordar que había dejado otros dos perros en su hogar.
En tanto, un helicóptero de Texas voló con 115 socorristas hacia la isla turística de Bolívar Península que resultó con daños graves y está ubicada al oriente de la ciudad de Galveston, también asolada. El jefe de los socorristas, Chuck Jones, dijo que fueron los primeros en llegar a la zona.
"Había mucha devastación allí", indicó Jones. "Les pegó directamente".
Algunas de las divisiones territoriales en la zona han desaparecido, añadió.
De interés particular es un habitante que colecciona animales exóticos y que ahora está refugiado en un templo con un cachorro de león. "No vamos a entrar allí", refirió Jones. "Nosotros sabemos en qué lado está (el león) en la cadena alimenticia".
En poblaciones particularmente castigadas por el Ike, como Orange, Bridge City y Galveston, en el sur de Texas, las autoridades buscaron personas puerta por puerta hasta las últimas horas de la noche del domingo. Muchas viviendas estaban totalmente aisladas, sin electricidad ni comida.
Inclusive para las personas que podían refugiarse en otra vivienda, los vientos del Ike, de 110 millas por hora y las enormes olas dejaron a millones en áreas costeras sin electricidad, gas o comunicaciones básicas. Las autoridades estimaron que algunos servicios esenciales podrían demorar un mes en ser restablecidos.
"Queremos que nuestros ciudadanos se queden donde están", dijo Lyda Ann Thomas, alcaldesa de Galveston, una histórica ciudad de Texas emplazada en una isla. "No retornen a Galveston", añadió. "No pueden vivir aquí en estos momentos".
El huracán afectó también al menos 10 plataformas de producción petrolera en Texas, dijeron funcionarios. De todas maneras, se cree que el daño a la producción de crudo es mínimo. Hay 3.800 plataformas petroleras en el Golfo de México.
Terra/AP
