América Latina
SANTA CRUZ, Bolivia (Reuters) - El diálogo entre el Gobierno de Bolivia y la oposición para frenar una ola de violencia política en el país entró en crisis, luego de que militares detuvieron a un gobernador distrital por una matanza de indígenas, dijo el martes un líder opositor.
"Para nosotros, el diálogo no ha muerto, pero agoniza," dijo a periodistas el prefecto del departamento de Tarija, Mario Cossío, que representó a la oposición en las conversaciones con el Gobierno.
"Esperamos que en las siguientes horas el presidente de la república pueda reflexionar sobre el impacto de su decisión en un proceso que se convertía tal vez en la última oportunidad para pacificar nuestro país y empezar a construir un gran acuerdo nacional," agregó.
El gobernador del distrito de Pando, una región bajo estado de sitio por la ola de violencia política, fue detenido por efectivos militares y confinado en un lugar desconocido, acusado de haber ordenado la muerte de varios campesinos partidarios del presidente Evo Morales.
El Gobierno anunció que designará en cuestión de horas a un sucesor del confinado Leopoldo Fernández. La detención del gobernador podría debilitar al bloque opositor que ha montado una violenta campaña por autonomías regionales y en rechazo a los planes socialistas de Morales.
Cossío dijo que la declaratoria de estado de sitio y el apresamiento del gobernador Fernández no son un buen escenario para dialogar y buscar una salida a la crisis.
El prefecto (gobernador) de Tarija pidió a los dirigentes cívicos de su departamento levantar los bloqueos como una señal de pacificación e insistió que el camino es el diálogo.
(Reporte de Luis Jaime Acosta; Editado por Gabriela Donoso)
Terra/Reuters