MÉXICO-VIOLENCIA
México, 20 sep (EFE)- El alcalde de Ciudad de México, Marcelo Ebrard, admitió hoy que el atentado "terrorista" del pasado lunes supone una "nueva amenaza" desconocida hasta ahora en México que forzará un cambio en la "seguridad" de la capital del país.
En una entrevista con Efe, Ebrard, del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), que también gobierna en el estado de Michoacán, donde el lunes murieron siete personas en un atentado indiscriminado contra civiles, afirmó que en el país existen "un actor o actores dispuestos a tomar acciones que antes no eran comunes".
El alcalde de Ciudad de México expresó su preocupación por la situación creada tras el ataque con granadas a la población que celebraba en las calles de la ciudad de Morelia, capital de Michoacán, el Día de la Independencia de México, en lo que ha sido calificado como el primer atentado terrorista contra civiles.
Aunque ningún grupo ha reivindicado la acción, las primeras investigaciones apuntan a cárteles del narcotráfico que han emprendido una lucha por las rutas de droga y por evadir el despliegue de fuerzas emprendido por el presidente Felipe Calderón.
"Lo que hicieron en Morelia es terrorismo, el primer acto de este tipo contra la población civil", dijo el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, quien aseguró que tomará "todas las medidas preventivas" para que un hecho similar no ocurra en la capital del país, donde viven más de nueve millones de personas.
Sin embargo, negó que el gobierno de la capital haya recibido amenazas sobre ataques indiscriminados a la población, algo que si denunciaron las autoridades de Michoacán y de Guerrero, dos de los estados más afectados por la lucha entre bandas de narcotraficantes.
Sobre las medidas de seguridad que tomará el gobierno del Distrito Federal, citó la instalación de 8.000 cámaras de vigilancia y la puesta en marcha de algunas mejoras tecnológicas que no detalló.
Además, dijo, la capital cuenta con un plan de protección de instalaciones, fuerzas especializadas en explosivos y equipos específicos para minimizar los riesgos de las grandes concentraciones que habitualmente se reúnen en Ciudad de México.
Ebrard se mostró contrario a la propuesta del gobierno de Calderón, del derechista Partido de Acción Nacional (PAN), de crear una policía única en todo el país como medida para evitar la corrupción y la infiltración por parte de narcotraficantes en las policías locales de los 32 estados.
En su opinión, esta unificación sería "una batalla muy compleja" que se demoraría "más de dos años", tiempo que consideró excesivo ante la situación creada tras el reciente atentado terrorista.
El alcalde consideró que las policías locales pueden ser mejoradas con aumentos de salario y defendió propuestas como las de homogeneizar algunos controles para el ingreso y selección de los integrantes de las fuerzas del orden.
Sobre el Ejército mexicano, que Calderón ha desplegado en varios estados para combatir la ola de violencia del crimen organizado, Ebrard aseguró que pese a ser una de las instituciones "más fiables" no puede hacer el papel de la policía y patrullar las calles.
Como alcalde capitalino "sólo pediría ayuda al ejército en caso extraordinario y puntual", afirmó.
A pesar de las discrepancias que le separan del mandatario mexicano, reiteró que su gobierno colaborará con el ejecutivo federal en todas las áreas de seguridad.
En este sentido, dijo que sus propuestas se dirigirán a mejorar los cuerpos de inteligencia, la lucha financiera contra el crimen y las medidas de prevención para frenar las adicciones a las drogas, en las que, según una encuesta publicada ayer, un millón de mexicanos son en los seis últimos años adictos.
Defendió además promover una "cultura de la protección civil" entre la población para evitar la inseguridad en la capital mexicana, amenazada además por su alto riesgo sísmico, volcánico y de inundaciones. EFE pvo/rac/cla (con fotografía y vídeo)
Terra/EFE