Estados Unidos
Bolivia figurará prominentemente en la Asamblea General de las Naciones Unidas que comienza el martes.
Las repercusiones mundiales de la crisis de Wall Street, los precios de los alimentos, el calentamiento global y los otros problemas que enfrenta la humanidad enfocarán la atención de los líderes mundiales. En los pasillos de la sede del organismo, mientras tanto, los mandatarios sudamericanos buscarán una salida a la crisis boliviana.
Casi todos los presidentes de Sudamérica, incluidos algunos que originalmente no pensaban venir, confirmaron su presencia después de que se puso en marcha la semana pasada una mediación de la Unión de Naciones de Sudamérica.
Los presidentes de la región se reunirán el miércoles al mediodía en la sede de la ONU. La gestión será una prolongación de la que iniciaron la semana pasada en Santiago de Chile, donde los países sudamericanos salieron en defensa de Morales y de las instituciones democráticas bolivianas.
Esa cumbre dio lugar a una tregua y a negociaciones entre el gobierno y la oposición de Bolivia, país en el que al menos 15 personas han muerto en violentos enfrentamientos causados por las fricciones entre el gobierno y cuatro provincias que buscan su autonomía.
Una reforma constitucional impulsada por Morales, que incluye la reelección presidencial y no menciona la autonomía de las cuatro provincias, es el problema de fondo que enfrentan los bolivianos.
Morales, quien en el 2006 se presentó ante la Asamblea con una hoja de coca y defendió su cultivo, será uno de los oradores de la jornada inaugural del martes, en que también hablarán su colega brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, el estadounidense George W. Bush, el francés Nicolas Sarkozy y el iraní Mahmud Ahmadinejad. La de Bush será su última presentación ante la Asamblea, ya que su presidencia está a punto de concluir.
La argentina Cristina Fernández, el nicaragüense Daniel Ortega y el panameño Martín Torrijos harán igualmente uso de la palabra el martes.
El secretario general de las Naciones Unidas Ban Ki-moon dijo que el cambio climático, el alza en los precios de los alimentos y el impacto de la crisis financiera de Wall Street en los programas de asistencia del organismo son los problemas más acuciantes que enfrente el mundo.
Ban declaró a la AP que la crisis de Wall Street puede tener un "impacto muy negativo" en las iniciativas de la ONU que buscan aliviar la vida de las personas que viven con menos de un dólar al día.
"Esta semana, con la ayuda de los líderes mundiales, quisiera movilizar los recursos necesarios y la voluntad política" de las naciones pudientes, manifestó el líder del organismo.
El presidente de la Asamblea, el nicaragüense Miguel d'Escoto, por su parte, acusó el lunes a las naciones desarrolladas de causar el fracaso de las negociaciones sobre un tratado de comercio mundial que hubiera abierto mercados a los países pobres.
"Los mismos propulsores de un liberalismo extremo cambian su discurso al menor indicio de que su poderío económico puede peligrar y de que sus ciudadanos pueden sufrir los mismos padeceres que hacen sufrir a otros", declaró D'Escoto.
Exhortó seguidamente a los líderes mundiales a que eliminen lo que describió como "las distorsiones del mercado generadas por los subsidios de los países desarrollados", que, sostuvo, son "un componente clave en la crisis alimenticia mundial".
Es previsible que a lo largo de la Asamblea surjan llamados a resolver los problemas derivados de los grandes movimientos migratorios que se registran en la actualidad.
También es de esperar una fuerte condena de Bolivia y Venezuela a Estados Unidos. Ambos países acaban de expulsar a los embajadores estadounidenses como reflejo de un agravamiento en las tensiones con el actual gobierno de Washington.
El presidente venezolano Hugo Chávez no asistirá a la Asamblea.
Terra/AP