América Latina
Miles de campesinos leales al presidente Evo Morales cercaban el martes la ciudad de Santa Cruz, el principal bastión opositor, tras un estancamiento en las negociaciones que buscan pacificar a Bolivia después de una ola de violencia política que sacudió al país y dejó 15 muertos.
Armados de palos, ondas (resorteras), dinamita y algunas escopetas, los campesinos anunciaron que marcharán a Santa Cruz para presionar a líderes regionales opositores a pactar con Morales un acuerdo para llevar a referendo el proyecto constitucional que impulsa el mandatario, dijo el dirigente Fidel Surco.
Morales expresó el martes, antes de viajar a la Asamblea General de la ONU, que la paz volverá a la oriental Santa Cruz si los prefectos opositores firman un acuerdo general que él propuso para incorporar la demanda de autonomía de las regiones opositoras a cambio de un respaldo al proyecto constitucional.
Los prefectos de Santa Cruz, Beni y Tarija rechazaron firmar el documento si no había modificaciones a otros capítulos del proyecto constitucional. Morales aceptó revisar el referido a las autonomías regionales pero rechazó abrir a debate todo el texto.
Para el gobernador de Santa Cruz Rubén Costas, el oficialismo intenta crear un clima de tensión para obligar al bloque opositor a ceder, pero aseguró que no buscará un enfrentamiento con los oficialistas.
Tres de cuatro de los principales accesos a Santa Cruz, ciudad con más de un millón de habitantes, estaban cerrados por bloqueos y marchas campesinas. La emergencia obligó a las autoridades a suspender los festejos de la región el 24 de septiembre.
Hace dos semanas grupos de violentos opositores ocuparon y saquearon oficinas del gobierno en esa ciudad, en una ola de protestas contra el gobierno que se extendió a cuatro regiones autonomistas, en la crisis más severa que afrontó Morales.
No obstante, el mandatario salió fortalecido de la crisis tras recibir el respaldo de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur). El bloque opositor de cuatro prefectos autonomistas se redujo a tres después del arresto del líder de Pando, Leopoldo Fernández, a quien el gobierno acusa de instigar una matanza de campesinos en su región durante los incidentes.
Antes de la crisis, cinco prefectos integraban el bloque de oposición y ahora son sólo tres: Santa Cruz, Beni y Tarija. Sabina Cuéllar, de Chuquisaca, se distanció debido a presiones de los campesinos de su región que son leales a Morales.
Otros dos prefectos opositores, los de La paz y Cochambana, fueron removidos de sus cargos tras el referendo que ratificó a Morales con el 67% de los votos en el referendo del 10 de agosto. El gobierno nombró a prefectos interinos por lo que los afines al gobernante ahora son cinco de nueve.
Esos argumentos parecieron inclinar al vicepresidente Alvaro García a señalar el lunes que las minorías regionales ya no pueden oponerse a los cambios que impulsa Morales.
La disputa ahora está centrada ya no tanto en las autonomías sino en impedir el proyecto constitucional que promueve la reelección del presidente.
Terra/AP