Finlandia
Diez meses después, un internauta vio los vídeos que había colgado Matti Saari en el popular portal de internet y avisó a la policía.
Esta vez tampoco sirvió de nada, ya que Saari logró engañar al comisario que le interrogó la víspera de la matanza para que no le retirase su licencia de armas ni le confiscase la pistola.
Este comisario, un agente con casi 30 años de experiencia cuyo nombre no se ha hecho público, está de baja y en tratamiento psicológico para intentar superar el trauma de no haber sido capaz de evitar el tiroteo.
Terra USA/EFE
