El Mundo
La policía allanó el viernes un refugio islámico en el sur de Pakistán, ocasionando un tiroteo durante el cual tres suicidas detonaron sus cargas explosivas junto con un prisionero maniatado, dijeron las autoridades.
Mientras tanto, una explosión hizo que descarrilara un tren en la provincia oriental de Punjab, matando a cuatro personas e hiriendo a otras 15, dijeron las autoridades. El primer ministro dijo que ordenó investigar el suceso.
Pakistán combate una ola de violencia islámica en aldeas y ciudades y en la zona fronteriza con Afganistán, en el noroeste del país, donde han establecido bases los guerrilleros talibanes y de al-Qaida.
Los tres islámicos que murieron en el allanamiento de Karachi presuntamente planeaban un ataque contra un objetivo "importante" de esa ciudad, dijo el jefe de la policía de Sindh Babar Khattak, que no facilitó más detalles.
"La policía evitó que ocurriera en esta ciudad un ataque grande", insistió.
La policía confiscó por lo menos 10 kilos (22 libras) de explosivos, dos chalecos cargados de explosivos, siete pistolas y 12 granadas de mano en la vivienda de Karachi, que resultó dañada extensamente por las explosiones.
El prisionero cuyo cadáver fue descubierto entre los escombros fue identificado como un acaudalado proveedor de combustible y otros bienes a las fuerzas estadounidenses y de la OTAN en Afganistán, dijo a The Associated Press el mando policial Aleem Jaffry. Murió a causa de los estallidos, agregó Khattak.
Los extremistas pertenecían al parecer al grupo Lashkar-e-Jhangvi, ligado a al-Qaida, y la policía dijo que una pista facilitada por uno de los prisioneros del grupo condujo a las fuerzas de seguridad a esa vivienda.
Karachi, la capital comercial de Pakistán, es considerada un centro de la insurgencia islamista y ha sido escenarios de numerosos hechos de violencia política y religiosa a lo largo de los años.
Los periodistas de The Associated Press Habib Khan en Khar y Asif Shahzad en Islamabad contribuyeron con este despacho.
Terra/AP