Los analistas y expertos financieros aseguran que la crisis económica actual es sólo el comienzo de una larga y dolorosa trayectoria a la recuperación de la confianza del consumidor. No obstante, los efectos de esta debacle van más allá del bolsillo, y millones de personas también se encuentran lidiando con los efectos emocionales causados por la confusión de un futuro incierto.
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Tal y como esta crisis puede afectar diferentes industrias del país, el efecto puede ser similar en las vidas de millones de personas que dependen de sus finanzas más de lo que creen.
Según el sicólogo neoyorquino Luis Laviena, en las últimas semanas su consultorio ha recibido un alto número de llamadas relacionadas a la crisis económica, con preguntas técnicas que van más allá de su conocimiento como sicólogo. Laviena teme que esta situación cause un caos emocional parecido al de la Gran Depresión de los años 30.
"En nuestra sociedad tendemos a recrearnos en la ilusión de que el dinero tiene poca importancia en el estado anímico del individuo... Pero los estudios indican que tanto la depresión como la ansiedad aumentan en grados substanciales cuando tanto los individuos como el país en general, tienen problemas financieros", explica.
Estos problemas financieros pueden tener un efecto dominó en cualquier aspecto personal. Por ejemplo, "cuando hay dinero y una base sólida hay menos peleas en los matrimonios y las personas tienden a tratar de solucionar los problemas en lugar de dejarlos crecer o dejarse vencer por ellos", comenta Laviena.
Y así, varios departamentos personales en nuestras vidas también pueden verse afectados por una crisis que aún muchos consideran es un asunto aislado y sólo para los corredores de Wall Street, para los ejecutivos de grandes empresas y para aquellas familias pudientes.
Terra/Miguel Rosario
