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Armando Varela Los Angeles, 30 sep (EFE)- El ingenio de un hispano se pone a prueba todos los días en Hollywood de la mano de Omar Amaya que se disfraza del personaje de "burrito", el inseparable compañero del ogro Shrek, de la famosa película de DreamWorks.
Omar Amaya, nacido en Los Angeles y de padres hondureños, es uno de los muchos hispanos que vive de los personajes de Hollywood y que hace las delicias de los turistas que acuden a la meca del cine.
Amaya se levanta entre las cinco y las seis de la mañana en su casa de Panorama City, al norte de la ciudad, para llegar lo antes posible al bulevar Hollywood, la famosa "Calle de las Estrellas", uno de los grandes centros turísticos de Los Angeles.
Allí, a la altura del Teatro Chino de Grauman, y a pocos pasos de donde se celebra anualmente la ceremonia los Oscars, este hispano se convierte, por lo menos por algunas horas, en un personaje sacado de los cuentos de hadas.
Su trabajo: tomarse fotos con los turistas.
Con 25 años, el rostro de Omar aparece oculto tras una máscara plástica y un espeso manto gris de su disfraz que esconden unos ojos de color café claro.
Prefiere ocultar su rostro ante la cámara porque dice que quiere que se respete su privacidad y que no es bueno para el negocio.
Explica que su familia sí sabe lo que hace pero que prefiere no ser identificado.
Lejos de los costosos trajes de las películas y de los millones de dólares en efectos especiales, estos actores utilizan mallas raídas, botas de plástico y telas bien baratas como accesorios de su magia.
Pero a los ojos de los turistas ávidos por la ilusión que transmite Hollywood, el efecto parece el mismo.
Omar Amaya no es el único que camina por el Boulevard de Hollywood vestido con un disfraz de película.
Otros personajes como el hombre araña, Charlie Chaplin, Superman o Batman se pasean con curiosidad y en busca del turista ávido que quiere inmortalizar su paso por Hollywood.
Los personajes cambian en función de los éxitos de las películas y desde hace unos años uno de los más populares es el capitán Jack Sparrow de la trilogía Piratas del Caribe.
Pero Shrek el Ogro y Burro han entrado ya entre los personajes clásicos del cine que no pasan de moda y que sirven a Omar Amaya para vivir de su ingenio en la calle de las estrellas de Hollywood.
El lugar de espera a los turistas suele ser siempre el mismo: la acera del Teatro Chino Grauman, a cuyos pies las más famosas estrellas han dejado plantadas sus huellas, desde John Wayne hasta John Travolta.
La dirección del Teatro Chino Grauman aclara, no obstante, que no tiene ninguna vinculación con los actores disfrazados que trabajan en la acera y viven de las propinas.
Con un tono amigable pero firme, Omar Amaya siempre recuerda a los turistas que vive de las propinas y que cada foto debe ir acompañada de unos pocos dólares de regalo. EFE av/esc/cs (con fotografías y vídeo)
Terra/EFE