EEUU-INMIGRACION
31/03/2006 - 18:47(GMT)
Rosendo Majano Washington, 31 mar (EFE)- El pleno del Senado de EEUU continúa hoy el debate sobre una reforma migratoria que ha dividido a los republicanos y al país y cuya "manzana de la discordia" son los llamados trabajadores huéspedes y los inmigrantes indocumentados.
La reforma del sistema migratorio, considerado deficiente incluso por la Casa Blanca, también ha centrado la atención de los líderes de Norteamérica en la cumbre de Cancún (México), que hoy concluye.
En esta reunión tripartita, en la que se trató mucho sobre inmigración pero no se acordó nada concreto, el presidente de EEUU, George W. Bush, reiteró la necesidad de un Programa de Trabajadores Huéspedes y de fortalecer la seguridad fronteriza.
El programa de trabajadores invitados propuesto por Bush en enero del 2004, también ha profundizado la división entre los grupos de apoyo a los inmigrantes y organizaciones laborales como la poderosa confederación sindical AFL-CIO.
Mientras las coaliciones pro-inmigrantes apoyan este plan, la AFL-CIO lo rechaza porque no incluye la legalización de los 12 millones de inmigrantes clandestinos que se calcula que viven en EEUU.
El presidente de esta confederación, John Sweeney, dijo en un comunicado que el Programa de Trabajadores Huéspedes, "arrojará" a los trabajadores a una perenne condición de personas de segunda clase proclives a la explotación.
Eíder republicano del Senado, Bill Frist, prevé una votación sobre la reforma "en unas dos semanas", Sin embargo, los demócratas opinan que podría darse un considerable retraso debido a "las posturas intransigentes" de los republicanos, que tampoco consiguen ponerse de acuerdo entre ellos sobre la actitud a adoptar en torno a la inmigración.
La disputa en la Cámara Alta se ha visto atizada por las propuestas del proyecto aprobado por el Comité Judicial el lunes pasado que buscan incorporar a millones de inmigrantes "ilegales" a la fuerza laboral de EEUU.
Uno de los republicanos conservadores de la Cámara de Representantes, Dana Rohrabacher, de California, criticó hoy el plan de Trabajadores Huéspedes del presidente Bush, y acusó al Senado de "contaminar" el ambiente con sus pretensiones de legalizar a los inmigrantes indocumentados.
Rohrabacher pidió que en lugar de permitir la llegada de más trabajadores extranjeros al sector agrícola se use a los reos comunes para recolectar las cosechas.
Por su lado, el senador republicano Jon Kyl, de Arizona reafirmó su postura de que los millones de foráneos "sin papeles" migratorios regresen a su país de origen para después aspirar a su inclusión en el plan de trabajadores invitados que propugna Bush.
Otro legislador de su mismo partido, y también de Arizona, el representante ante la Cámara Baja J.D. Hayworth, reafirmó su apoyo a la construcción de un muro en los 3.200 kilómetros de la frontera con México y a la idea de que las Fuerzas Armadas refuercen a la Patrulla de Fronteras.
El proyecto que se debate en el Senado deberá de ser conciliado con el que aprobó la Cámara Baja el 16 de diciembre pasado y que penaliza a los inmigrantes clandestinos y a los grupos humanitarios que les den cobijo.
El senador republicano de origen cubano Mel Martínez dijo hoy que cree que "antes de fin de año" se podrá contar con una reforma migratoria global que beneficie a todos.
Por su lado, coaliciones que favorecen la legalización de los indocumentados dentro una "reforma migratoria humanitaria" anunciaron para este fin de semana nuevas marchas pacíficas de protesta contra las posturas contra los inmigrantes en el Congreso.
Estas alianzas formadas por inmigrantes de todas las latitudes realizarán mañana grandes marchas de protesta en Nueva York, Miami, San Diego y otras metrópolis del Este y Oeste del país.
Organizaciones como Fondo México-Americano para la Defensa Legal y la Educación (MALDEF) encomió "el paso importante" que dio el Comité Judicial del Senado el lunes "por una reforma de inmigración bipartidista, pragmática, justa y humana". EFE rm/mv/tg
Terra/EFE