Nueva jornada de protestas
La policía trataba de desalentar a los alborotadores. En la estación parisina de Saint-Lazare, agentes antimotines con armas cortas y perros registraban a los pasajeros que llegaban de los suburbios y verificaban su identidad.
ReutersPor su parte, grupos de turistas desconcertados se congregaban frente a los portones cerrados de la Torre Eiffel. Los parisinos que iban a trabajar se apretujaban en los escasos trenes subterráneos (metro). La basura no recogida por los recolectores en huelga desbordaba los botes en algunos distritos.
Con todo, la huelga mostraba señales de debilitamiento. Algunos dirigentes sindicales insinuaron que mantendrían conversaciones con legisladores, pero después de la jornada de protesta.
Terra/AP