California
Los bomberos que combatían dos focos de incendios forestales que se unieron, temían el sábado que las llamaradas generaran un patrón climatológico propio y obstaculizaran los avances para impedir que el fuego llegue a un área poblada de las montañas de San Bernardino.
California, 16/jul/2006.- Los incendios, que se iniciaron por los rayos de una tormenta y en conjunto cubrían cerca de 174 kilómetros cuadrados, se unieron el viernes en la tarde en las colinas cubiertas de malezas que están a poca distancia al noreste de las montañas. Allí, millones de árboles muertos por la sequía y escarabajos de la corteza podrían actuar como combustible explosivo.
Cuando los incendios son lo suficientemente intensos, pueden generar sus propios vientos y ser muy impredecibles. Pero en este caso, "no había un hecho catastrófico", dijo el portavoz del servicio de bosques de Estados Unidos, Jim Wilkins.
Sin embargo, las autoridades temían que el calor del desierto, los vientos erráticos y el terreno rugoso representaran un desafío para los bomberos en los próximos días. El calor del fuego que se elevaba a la atmósfera podría producir rayos sin lluvia el sábado.
"Eso no sólo iniciará nuevos incendios, sino que también golpeará a los bomberos", manifestó el meteorólogo del Servicio Nacional Meteorológico Robert Balfour. Dijo que también se vaticinaban tormentas eléctricas, fuertes vientos y lluvia para los próximos días.
El mayor de los dos incendios ha destruido 56 casas y 163 edificios más pequeños, dijeron las autoridades. Las llamaradas, que abarcan unas 23.900 hectáreas, comenzaron hace una semana y estaban un 35% controladas.
El incendio más pequeño había incinerado a unas 4.050 hectáreas y estaba un 5% contenido.
Terra/AP
