JORNALEROS
09/08/2006 - 20:35(GMT)
Chicago, 9 ago (EFE)- La central sindical AFL-CIO y la Red Nacional de Jornaleros anunciaron hoy en Chicago un acuerdo para organizar y defender los derechos de miles de "esquineros", en 80 ciudades de los EEUU, en su mayoría inmigrantes indocumentados. "Los jornaleros enfrentan con frecuencia los problemas más severos en el lugar de trabajo, y esta explotación daña a todos", dijo John Sweeney, presidente de AFL-CIO, tras la firma del acuerdo.
"Ha llegado el momento de llevar a nuestras organizaciones a una unidad coherente, para promover y hacer cumplir derechos, sean miembros de un sindicato o no, inmigrantes o no inmigrantes", agregó.
Sweeney dijo que los centros laborales "se beneficiarán de la extensa participación y experiencia del movimiento laboral en cuestiones políticas e iniciativas legislativas".
Por su parte, Pablo Alvarado, director ejecutivo de la Red Nacional de Jornaleros, aclaró que el acuerdo no convierte a los trabajadores en miembros de gremio alguno, sino que provee un marco organizado para trabajar.
"El movimiento creciente de centros de trabajadores demuestra que la lucha por un cambio nunca ha sido tan vibrante, variada y urgente", agregó.
La central sindical AFL-CIO representa a 53 gremios diferentes, mientras que la Red Nacional de Jornaleros agrupa a más de 40 centros en 80 ciudades del país, enfocados en corregir las violaciones sistemáticas de los derechos de los trabajadores y "darles una voz pública", dijo Alvarado.
En particular, un "pacto de apoyo muto", en momentos en que los centros de jornaleros se han convertido en blanco de organizaciones anti-inmigrantes, agregó.
El acuerdo establece el impulso de políticas para denunciar abusos, mejorar condiciones de trabajo y recuperar los salarios.
"Hay veces que nos han sacado pistolas o echado a la policía cuando hacemos reclamos", declaró Alvarado a periodistas.
La central sindical pondrá a disposición su estructura para ayudar a los jornaleros a defenderse de iniciativas como el proyecto anti-inmigrante 4437 aprobado por la Cámara de Representantes, que incluye una cláusula para tratar de impedir que las municipalidades provean fondos para la construcción de centros laborales.
Según Alvarado, los centros tienen que ser apoyados por el sindicalismo porque son la nueva cara del movimiento laboral.
También se prevé un trabajo conjunto para promover legislación alternativa que permita avanzar hacia una reforma migratoria integral, y la elaboración de proyectos de ley que puedan ser usados a nivel estatal para proteger los derechos de los trabajadores.
En Chicago funciona un centro laboral en la zona norte de la ciudad, que provee un espacio con servicios sanitarios, aula para clases de inglés, y sirve de enlace legal con los contratistas.
Como en la mayoría de los centros en todo el país, en éste se provee representación legal, educación sobre derechos de los trabajadores y acceso a clínicas de salud.
Sin embargo, la directora de la Unión Latina de Chicago, Jessica Aranda, dijo que en general los llamados "esquineros" no cuentan con leyes estatales que los protejan.
Los diversos grupos de protección de trabajadores calculan en que en Chicago hay poco más de mil jornaleros permanentes, de los cuales la mayoría son indocumentados hispanos.
Un estudio nacional de la Universidad de Illinois en Chicago (UIC) estimó en más de 100.000 jornaleros que se reúnen en más de 500 sitios diariamente, alrededor del país.
La Red Nacional de Trabajadores también trabaja con Change to Win, una coalición de siete sindicatos que se separaron de la AFL-CIO el año pasado.
La Labor International Union, que integra Change to Win, es considerada el aliado más natural de los jornaleros porque sus afiliados se mueven en la industria de la construcción.
Alvarado defendió ante periodistas el "derecho a establecer relaciones bien transparentes con ambas, porque los centros son atacados y hay que defenderlos". EFE jm/cs
Terra/EFE