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Cuatro detenidos tras otra noche violenta Sao Paulo

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2006-08-09 21:52:13 GMT

Por Eduardo Lima

Historia continua abajo

SAO PAULO (Reuters) - Sao Paulo, el estado más rico de Brasil, vivió su tercera jornada de violencia desatada por bandas armadas, en la que se registraron atentados a autobuses, patrullas policiales y bancos, y una amenaza de bomba en la avenida Paulista, el corazón financiero del país.

La policía dijo el miércoles que detuvo a cuatro sospechosos de participar en los ataques, cuyo número e intensidad disminuyeron desde la noche anterior.

La nueva ola de violencia, la tercera desde mayo, comenzó en la madrugada del lunes y fue atribuida a la poderosa banda Primer Comando de la Capital (PCC), supuestamente en represalia por la acción de la justicia para aislar a peligrosos delincuentes que dirigen sus grupos desde las cárceles.

Desde el lunes se registraron 144 ataques, seis sospechosos fueron abatidos y otras 28 personas fueron detenidas, según la policía.

Las ciudades paulistas y las autoridades del estado, en tanto, aguardaban con temor la llegada del fin de semana, cuando se espera que cerca de un 10 por ciento de la población carcelaria de Sao Paulo, de 144.000 personas, deje los penales para celebrar el Día del Padre junto a sus familias, fuera de prisión.

Los detenidos que podrán salir de las cárceles lo harán con autorización judicial, beneficiados por el llamado régimen semi-abierto, al que acceden teniendo un buen comportamiento en prisión y luego de cumplir una parte de su condena.

" Hay una interrogante, " dijo el gobernador de Sao Paulo, Claudio Lembo, consultado sobre la próxima salida temporaria de miles de detenidos.

En mayo ocurrió la primera ola de violencia con 250 ataques en los que murieron más de 160 personas como consecuencia de esos incidentes y de la posterior represión policial.

Esa onda de ataques coincidió con el Día de la Madre, cuando muchos detenidos dejaron las prisiones beneficiados por el régimen semi-abierto y no regresaron.

En julio se produjeron al menos 106 ataques, también atribuidos a la poderosa banda PCC, y se registró más de una decena de muertos.

El miedo, en tanto, volvió a reinar el miércoles en varias ciudades del interior paulista.

En la localidad de Taboao da Serra, tres sospechosos que portaban dinamita y drogas fueron detenidos cuando, según la policía, se preparaban para iniciar ataques.

Otro hombre fue arrestado en la localidad de Sao Carlos, cuando iniciaba el incendio de un autobús.

En la noche del martes, en el centro de la capital estatal Sao Paulo, la policía detonó una maleta abandonada en la céntrica avenida Paulista.

La policía sospechaba que la maleta contenía explosivos, pero luego se constató que apenas estaba cargada con papeles y ropa. La operación provocó la interrupción del tránsito en la zona.

Delincuentes, además, provocaron un incendio en la secretaría estatal de Seguridad, donde destruyeron un automóvil tras lanzar gasolina con una manguera.

En tanto, dos sucursales bancarias ubicadas en barrios ricos de la ciudad de Sao Paulo, Morumbí y Pinheiros, fueron atacadas con disparos de ametralladoras y explosivos, sin causar heridos.

También se registraron incidentes en las localidades de Itú y Campos do Jordao, mientras que un autobús fue incendiado en Sumaré, en la región metropolitana de Campinas.

La violencia en Sao Paulo se convirtió en un tema de áspera divergencia en la campaña electoral en Brasil con miras a los comicios del 1 de octubre, con intercambio de acusaciones entre el gobierno y la oposición, que acusa al presidente Luiz Inácio Lula da Silva de ser blando con el delito.

El gobierno ha ofrecido reiteradas veces el envío del ejército a Sao Paulo para ayudar en la represión del delito organizado, pero el gobernador, Claudio Lembo, ha declinado el ofrecimiento.

Terra/Reuters

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