Estados Unidos
10/08/2006 - 23:56(GMT)
Después de dos guerras, miles de muertos y un gasto multimillonario, Estados Unidos sigue siendo vulnerable al terrorismo. Esa dolorosa realidad ha desatado un frenesí político sobre quién tiene la culpa y quién es el más calificado para proteger a los estadounidenses.
Los republicanos y los demócratas sí están de acuerdo en una cosa: cinco años después del desastre del 11 de septiembre, los terroristas quieren atacar de nuevo y el país no está seguro. Lo sorprendente es que Estados Unidos aún no ha sido agredido otra vez.
"Hemos tomado muchas medidas para proteger al pueblo estadounidense", afirmó el jueves el presidente George W. Bush. "Pero obviamente aún no estamos completamente seguros".
Existen abundantes razones para ello. Las fronteras estadounidenses no detienen a la gente que no debería entrar. Los autobuses y los trenes subterráneos son vulnerables a los atentados con bombas. Pocos contenedores de carga son inspeccionados. La detección de armas nucleares, biológicas y químicas es inadecuada. Las agencias policiales y de inteligencia siguen aquejadas por las rivalidades entre sí y la mala comunicación.
El republicano Thomas Kean, que fue presidente de la comisión del 11 de septiembre, dijo que Estados Unidos está avanzando gradualmente en la dirección correcta para corregir los problemas, pero él sigue preocupado.
"En los niveles directivos no se le tomaba (al asunto del terrorismo) lo suficientemente en serio. No estaba hasta arriba en la lista de prioridades... Y eso es lo que veo que está ocurriendo de nuevo", señaló Kean. "No debería ser un tema (de discusión) política. Debería ser algo respaldado por todos".
Pero en momentos en que los estadounidenses están desencantados con la guerra en Irak, la lucha contra el terrorismo es un tema que provoca divisiones rumbo a las elecciones de noviembre, las cuales determinarán qué partido será el que controle el Congreso. El descontento por la guerra fue un factor importante en la derrota del senador Joseph Lieberman en las primarias demócratas.
Muchos demócratas acusan a Bush y al Congreso encabezado por los republicanos de haber manejado mal la guerra en Irak y el combate al terrorismo. "Como resultado del mal manejo y de equivocar las prioridades en la asignación de fondos, no estamos tan seguros como deberíamos", afirmó Harry Reid, líder de los demócratas en el Senado.
Terra/AP