América Latina
16/08/2006 - 22:31(GMT)
La Policía inició el miércoles la captura de miembros de la cúpula de los temidos grupos paramilitares por violar los términos del proceso de paz promovido por el gobierno y al menos 11 de ellos quedaron detenidos tras las primeras acciones.
Algunos se entregaron voluntariamente, como los ex comandantes paramilitares Salvatore Mancuso, Edward Cobo Téllez, alias "Diego Vecino", y Gabriel Galindo, alias "Gordo Lindo", que llegaron al comando policial de Montería, a 500 kilómetros al noroeste de Bogotá, informó a la AP el jefe de la localidad, coronel Jaime Velasco.
Mancuso expresó a periodistas que "vengo a entregarme, son requerimientos que hace el presidente y somos respetuosos de él,... son compromisos que hicimos con el país".
En la tarde eran 11 jefes de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) los que se encontraban bajo custodia policial pero continuaban las acciones para arrestar a otros, confirmó a la AP una fuente policial que pidió el anonimato porque no estaba autorizada para dar detalles de la operación.
Al referirse a las capturas, el presidente Alvaro Uribe expresó a periodistas que "los procesos de paz salen adelante cuando ganan credibilidad, estos son esfuerzos para que este proceso (de paz) salga adelante".
El ministro de Interior y Justicia, Sabas Pretelt, indicó que la medida se adoptó para que "se sepa que el proceso (de paz) continúa con el respaldo total del gobierno". No precisó a donde serán llevados los detenidos.
La determinación de arrestarlos se conoció luego de que la policía llegó hasta una sede de los paramilitares en Medellín, a unos 250 kilómetros al noroeste de Bogotá, y capturó a tres ex comandantes de esos grupos.
No es posible determinar cuantos integrantes de la cúpula paramilitar son perseguidos, pero la organización contaba con 37 bloques, cuyos respectivos jefes respondían como representantes de estos irregulares armados.
Carlos Restrepo, vocero de la Villa de la Esperanza, la sede política creada por las AUC, confirmó a la AP que de ahí la policía se llevó a Ramón Izasa, Javier Montañés, alias "Macaco", y Rodrigo Pérez, alias "Julián Bolívar".
Luego de que los comandantes paramilitares renunciaron a someterse a la ley de Justicia y Paz, que aducen no les representa suficientes beneficios y garantías, Uribe les pidió el lunes que se entreguen a la justicia para confesar sus delitos y juzgarlos y continuar así el proceso de paz.
Si no lo hacían, el presidente amenazó con extraditar a aquellos requeridos por narcotráfico por la justicia estadounidense.
En declaraciones más temprano a radio RCN, Uribe manifestó que los jefes paramilitares "deben estar en unos lugares de reclusión controlados por el INPEC (Instituto Nacional Penitenciario de Colombia)".
El analista independiente en el conflicto armado, Mauricio Silva, opinó que "la decisión obedece a que Estados Unidos lo exige, ya que Uribe no tiene ninguna presión desde dentro del país para realizar estas detenciones".
La administradora de la agencia antinarcóticos estadounidense Karen Tandy se reunió el lunes con Uribe en el marco de una fugaz visita a Colombia en la que al día siguiente participó en una ceremonia para conmemorar a policías muertos en servicio.
"Pero no creo que los vayan a extraditar, es más bien un jalón de orejas", agregó Silva.
Los líderes de las AUC están molestos desde que la Corte Constitucional suprimió varios beneficios que contenía originalmente la ley en cuestión.
El proceso de paz permitió la desmovilización de más de 30.000 combatientes de esos ejércitos irregulares de extrema derecha.
Terra/AP