Estados Unidos
07/09/2006 - 15:06(GMT)
Durante algunos meses en el 2001, los arquitectos temieron que la era de los super-rascacielos hubiese tocado a su fin.
Mientras todavía no se habían disipado las cenizas de la destrucción en el Centro Mundial de Comercio, era evidente que los pisos superiores de las torres gemelas habían sido una trampa mortal. Los expertos se preguntaban si alguien construiría nuevamente un rascacielos de esa altura.
Pero muy pronto se reveló que la respuesta era un enfático "sí". La construcción de rascacielos ha crecido en el mundo desde esos ataques terroristas, lo que llevó a los arquitectos e ingenieros a pensar en qué medidas tomar para hacerlos más seguros.
Esa pregunta ha sido difícil de responder.
Arquitectos, ingenieros y constructores no se han puesto de acuerdo sobre el valor de varias medidas de seguridad, incluyendo mejor protección contra incendios, escaleras más amplias y pozos reforzados de ascensores para usar en casos de evacuación.
"Uno no quiere diseñar todo edificio como si fuese objeto de terrorismo cuando la realidad es que la mayoría no lo es", comentó Ronald Hamburger, ex presidente del Consejo Nacional de las Asociaciones de Ingenieros Estructurales.
El debate presumiblemente se intensificará a fines de septiembre, cuando el Consejo del Código Internacional inicie sus audiencias para debatir revisiones propuestas a su código edilicio, incluyendo 19 sugeridas por el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología como resultado de su investigación del Centro Mundial de Comercio.
De ser aprobado, el paquete de medidas establecería nuevas reglas sobre el diseño de las escaleras de salida y sistemas de supresión de incendios, requeriría ascensores de servicio para casos de incendio en algunas torres, y ordenaría protecciones para evitar desplome de estructuras cuando parte de un edificio está severamente dañada.
Glenn Corbett, experto en protección de incendios en el Colegio John Jay de Justicia Penal en Nueva York, dijo que ya es hora de aplicar muchos de los cambios propuestos.
"¿Estamos yendo en la dirección correcta? Sí. ¿Lo estamos haciendo con la suficiente rapidez? Probablemente no", afirmó.
Aun sin grandes cambios al código edilicio, las modificaciones inspiradas por los ataques del 11 de septiembre han empezado a concretarse. Una de ellas puede verse en el lugar del hecho.
La primera torre reconstruida tras los ataques, la número 7 del Centro Mundial de Comercio, ya posee algunas de las medidas de seguridad más firmes jamás aplicadas a un edificio de oficinas en Estados Unidos.
El rascacielos de 225 metros fue construido con un núcleo grueso de concreto en vez de acero. Sus vigas están protegidas por medidas contra incendios cinco veces superiores a lo que exige el código. Las escaleras de evacuación son presurizadas para despejar humo y son 20% más anchas de lo que requiere la ley.
La Torre de la Libertad, en construcción, tendrá esas salvaguardias y otras más, incluyendo pozos fortificados de ascensores, escaleras fortificadas y una base resistente a explosivos.
Carl Galioto, un socio de la firma Skidmore Owings & Merrill, que diseñó ambos edificios, admitió que las mejoras no son baratas y que podrían no ser necesarias en otras construcciones.
"¿Acaso habría que incorporar inmediatamente todas estas características al código? No, no lo creo. Sería realmente exagerado", opinó.
Pero agregó que cada una de ellas merece ser considerada para casi todo edificio elevado y seriamente considerada en torres superiores a los 275 metros de altura.
Probablemente habrá muchos edificios nuevos que tengan esa altura. En todo el mundo se están levantando enormes rascacielos, incluyendo cuatro que se supone serán más altos que lo que fueron las torres del Centro Mundial de Comercio.
Desde el 2001, los promotores inmobiliarios se han mostrado cada vez más dispuestos a sacrificar un espacio valioso por medidas de seguridad, dijeron los expertos.
Eugene Kohn, socio prominente de Kohn Pedersen Fox Associates, dijo que el uso del núcleo de concreto en los edificios se ha generalizado y que algunos arquitectos agregan espacio a las escaleras y abandonan el antiguo principio de que los ascensores no deben usarse durante una evacuación.
"Si hay que evacuar a 10 ó 15 o 20.000 personas de esos edificios, el único modo de hacerlo expeditivamente es incorporar los ascensores", dijo Robert Solomon, vicepresidente adjunto de la Asociación Nacional de Protección contra Incendios.
Pero ningún arquitecto diseña sus edificios para resistir el impacto de un avión jet.
"De hacerlo así, nadie querría vivir en ese edificio", dijo Kohn. "Sería como una fortaleza y tendría un aspecto deprimente".
Terra/AP