MEXICO-ELECCIONES
07/09/2006 - 16:16(GMT)
Juan Ramón Peña México, 7 sep (EFE)- Los campamentos urbanos de "resistencia civil pacífica" de la izquierda mexicana están estos días más vacíos debido a la certeza de que Felipe Calderón es ya presidente electo.
Dos días después de que el Tribunal Electoral atribuyera de manera formal la victoria de los comicios presidenciales al candidato conservador, la protesta permanente en las calles de los simpatizantes del líder izquierdista, Andrés Manuel López Obrador, por un supuesto fraude electoral ha bajado en intensidad.
Los partidarios de López Obrador mantienen desde hace treinta y nueve días un plantón en dos de los puntos neurálgicos de la capital, el Centro Histórico y el Paseo de la Reforma, en demanda de un nuevo recuento de votos.
Los 48 campamentos instalados en esas dos zonas urbanas, que entorpecen considerablemente el ya de por sí complicado tráfico de la ciudad, cuentan cada vez con menos manifestantes.
Los primeros signos de debilitamiento de la protesta pudieron apreciarse tras las primeras semanas de resistencia en los ocho kilómetros del Paseo de la Reforma, donde están situadas las carpas de los seguidores capitalinos de López Obrador.
Los manifestantes que residen en la capital del país se turnan para mantener vivos los campamentos, atender sus obligaciones cotidianas y regresar a sus domicilios.
Un paseo por el lugar revela que apenas dos decenas de personas permanecen habitualmente de guardia en cada campamento mientras matan el tiempo charlando, jugando a ajedrez, viendo la televisión o escuchando música.
En el céntrico Zócalo, la mayor plaza pública del país, también se ha diluido el maremágnum popular de los primeros días del bloqueo.
Dos mujeres mayores curiosean por el laberinto de pasadizos que discurren entre las carpas de simpatizantes llegados de toda la República en representación de diferentes agrupaciones.
"Yo voté por López Obrador, pero me parece que ya no hay sentido en seguir, si declararon a Calderón presidente", dice una de ellas, pero añade que allí es "mejor no decirlo en voz alta".
En la explanada central, unas veinte personas hacen fila para registrarse en la "Convención Nacional Democrática" (CND), convocada por López Obrador para el próximo día 16, con el objetivo de elegir a un "presidente legítimo" o a un "jefe nacional de la resistencia civil".
"Los medios dicen que la resistencia se va diluyendo, pero no es cierto", afirma un hombre que acaba de recoger su credencial, con una guitarra a su espalda.
El entrevistado se confiesa indignado ante el supuesto fraude electoral y se muestra partidario de continuar con las movilizaciones, "porque este país no puede seguir así", opina.
A su lado, un anciano de Guerrero, uno de los estados más pobres, en el oeste del país, muestra su credencial y anuncia que su grupo se quedará en el campamento hasta que acabe la CND.
Los campamentos levantados en los aledaños de la plaza, habitualmente los más activos, lucen hoy sin alguna de sus carpas y con menor afluencia de simpatizantes y curiosos.
Muchas sillas vacías en las proyecciones de vídeos reivindicativos y menos discursos públicos que otros días devuelven a ese emblemático espacio parte de su antiguo aspecto.
"El Tribunal ha elegido rechazar todas las pruebas de fraude, que saltan a la vista", dice una mujer que atiende uno de los puestos proselitistas, decidida a "continuar con la resistencia".
A pocos pasos, detrás de una mesa de registro de delegados para la CND, un activista explica con tranquilidad y resignación que "la mayoría esperaba esta resolución del Tribunal, pero había que agotar la esperanza y las posibilidades legales".
Tampoco ha sido propicia para los manifestantes la climatología, con precipitaciones de lluvia, granizo y frío, lo que puede haber convencido a más de uno de volverse a casa. EFE jrp/rac/pdp/chs
Terra/EFE