Estados Unidos
02/10/2006 - 01:10(GMT)
Una activista indocumentada que se refugió en una iglesia de Chicago en desafío de una orden de deportación a México dijo el sábado que permanecerá allí pese a que una jueza federal desestimó una demanda presentada a su nombre.
La demanda contra el gobierno de Estados Unidos alegaba que la deportación de Elvira Arellano, de 31 años, significaría también la deportación de su hijo Saúl, un ciudadano estadounidense de siete años, un hecho que violaría los derechos del menor.
La jueza federal de distrito Amy J. St. Eve reconoció que el menor padecerá privaciones, pero falló el viernes que los derechos del niño no serán transgredidos.
Arellano y su hijo han estado viviendo en la Iglesia Metodista Unida Adalberto desde mediados de agosto.
"Quiero quedarme aquí con mi hijo" dijo Arellano en español a reporteros en la iglesia. "Yo no estoy luchando simplemente por mi situación. ... No se puede separar a las familias".
El pastor de la iglesia, Walter L. Coleman, quien en agosto presentó la demanda a nombre de la mujer, dijo que él y Arellano están en contacto con otras familias en situaciones similares y que están evaluando la posibilidad de presentar una demanda colectiva.
Coleman dijo que no le preocupa que agentes federales entren a la iglesia para llevarse a Arellano.
"Nosotros le tememos más a Dios que al Departamento de Seguridad Interior", dijo.
Arellano iba a rendirse a las autoridades federales para su deportación el 15 de agosto, pero en cambio se refugió en la pequeña iglesia, situada en un barrio de fuerte presencia puertorriqueña.
Arellano fue deportada poco después de haber entrado ilegalmente en Estados Unidos en 1997, y volvió a los pocos días. Fue arrestada en 2002 y hallada culpable de trabajar en el Aeropuerto Internacional O'Hare con un número falso de seguridad social.
La tarjeta de seguridad social sólo pueden obtenerla los ciudadanos y quienes residen legalmente en Estados Unidos.
No existían indicios de que el gobierno se estuviera preparando para entrar en la Iglesia y sacar por la fuerza a Arellano.
En las últimas semanas, Arellano se convirtió en una promotora pública de una reforma de las leyes de inmigración y es presidenta de Familia Latina Unida, un grupo que cabildea en favor de familias que pueden quedar divididas por las deportaciones.
Terra/AP