América Latina
2006-10-13 17:12:56 GMT
Por Mónica Medel
VILLAHERMOSA, México (Reuters) - El líder de la izquierda mexicana, que dice perdió los comicios presidenciales por fraude, enfrentaría una nube que podría ensombrecer su futuro político: otra derrota, pero esta vez en tierra natal.
El estado sureño de Tabasco elegirá el domingo nuevo gobernador, pero el candidato apoyado por el izquierdista Andrés Manuel López Obrador está diez puntos porcentuales abajo del postulante del otrora hegemónico Partido Revolucionario Institucional (PRI), según la mayoría de las encuestas.
Después del resultado desfavorable en las elecciones del 2 de julio, López Obrador impugnó los comicios que dieron la victoria a su rival oficialista Felipe Calderón y organizó protestas que paralizaron el corazón de la capital.
Durante dos meses el país quedó sumido en la incertidumbre y vivió manifestaciones multitudinarias hasta que el tribunal electoral ratificó la estrecha victoria de Calderón.
Ahora, tres meses más tarde pero en su estado natal, el tabasqueño López Obrador volvió a dejar la puerta abierta para no aceptar los resultados de las elecciones estatales, para las que el candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD) César Ojeda, al que acompañó en su campaña, aparece rezagado.
" No se puede estar aceptando el fraude electoral, " dijo López Obrador a una cadena de televisión. " Eso es complicidad, el fraude, como sucedió el día 2 de julio, " acotó.
La oposición denuncia en el estado que el gobierno local del PRI ha utilizado recursos públicos para financiar la campaña de su candidato, Andrés Granier.
El centro de la capital de Tabasco, Villahermosa, está empapelado con afiches del PRI. " Une a Tabasco, únete a Granier, " dicen los carteles, que conviven con viejos afiches de López Obrador como candidato presidencial y otros de Ojeda.
" Ellos cuando ganan hay democracia, cuando pierden hay elecciones de Estado (injustas), " dijo Granier esta semana a una emisora de radio.
Los especialistas aseguran que López Obrador se juega mucho más que una simple derrota. Si el candidato de su partido pierde en Tabasco, el izquierdista acumularía otro tropiezo que podría poner en juego su futuro político.
Hace sólo tres meses, López Obrador como candidato presidencial obtuvo el 56 por ciento de los votos en Tabasco, mientras que el PRI el 38 por ciento.
Pero después de sus protestas tras las elecciones, que despertaron el enojo de muchos capitalinos por los bloqueos a las avenidas, las cosas parecen haberse revertido para el PRD.
" Una derrota lo debilita mucho y abre oportunidades para que (...) se empiece a reconocer en el PRD que algunas acciones y actitudes poselectorales tuvieron un costo enorme, " dijo Edna Jaime, directora del Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC). " Se está jugando mucho, " agregó.
A TODO O NADA
Tabasco es uno de los bastiones del PRI, que estuvo durante siete décadas en la presidencia hasta que el saliente mandatario Vicente Fox triunfó en el 2000.
Granier ha ganado apoyo con promesas de ayuda económica para ancianos, madres solteras y discapacitados, similares a las que hicieron popular a López Obrador como alcalde de la capital, cargo en el que se desempeñó hasta el año pasado.
López Obrador hizo campaña durante 20 días junto a Ojeda en Tabasco, recorrió municipios y en un pueblo indígena chontal le colocaron la banda presidencial. Analistas creen que si el PRD gana, el líder izquierdista recibiría un envión político.
" Podrá demostrar a sus detractores que sigue contando con apoyo, que no hubo tal costo político en las medidas adoptadas después del 2 de julio y que goza de buena salud para estar al frente del PRD, " dijo Jaime.
Tabasco es un estado rico en petróleo y recursos naturales, pero la bonanza no ha llegado a sus 2 millones de habitantes y muchos viven en áreas rurales sumidos en la pobreza.
López Obrador lideró en 1996 una toma de pozos petroleros en Tabasco en protesta por daños a tierras de campesinos y marchas por supuestos fraudes electorales.
" Más que votar a Ojeda, a López Obrador es a quien sigue más la gente, es un voto de solidaridad, " dijo Idelfonso Balcázar, vendedor de diarios de 35 años. " Siempre he votado por el PRI, Granier tiene proyectos, se ve que es mejor, " acotó.
(Con reporte adicional de Adriana Barrera y Martha Villela)
Terra/Reuters