América Latina
19/10/2006 - 13:32(GMT)
Tema clave en las relaciones internacionales de Brasil, el Mercosur apenas es mencionado en la campaña electoral. Pero el futuro del bloque regional también estará en juego en la segunda vuelta del 29 de octubre.
El presidente Luiz Inacio Lula da Silva y su contrincante, el socialdemócrata Geraldo Alckmin, han priorizado en la campaña otros asuntos, como los escándalos de corrupción que desde hace más de dos años golpean a la administración del PT, y prácticamente han ignorado al Mercosur.
"No me sorprende. Brasil ha perdido liderazgo regional. La agenda interna le ha quitado gravitación, ha cedido espacio", dijo a la AP el ex canciller uruguayo y senador Sergio Abreu.
Pero los otros miembros del bloque --Argentina, Uruguay, Paraguay y Venezuela-- están muy pendientes del proceso electoral en Brasil, la mayor potencia económica de la región.
"Si pierde Lula va a haber un cimbronazo. Alckmin va a tratar de empujar más hacia afuera del Mercosur que hacia adentro", opinó el analista Dante Sica, del Centro de Estudios Bonaerense, en Buenos Aires, consultora especializada en las relaciones argentino-brasileñas.
Entre los dos principales socios del bloque "la sintonía actual de Argentina y Brasil podría neutralizarse. Argentina tal vez esté a la defensiva porque no lo conoce (a Alckmin). La administración (del presidente Néstor Kirchner, de centroizquierda) ha jugado muy fuerte a favor de Lula", sostuvo Sica.
El propio candidato opositor no ha mostrado entusiasmo por el bloque regional. Alckmin considera como "un fracaso" la política exterior de Lula pero para otros es el área en que ha tenido mayor éxito.
En una reciente entrevista con corresponsales extranjeros, el conservador Alckmin sostuvo que la unión aduanera requiere de una "amplia reflexión" y aunque prometió que en caso de ganar "vamos a trabajar para fortalecer el Mercosur", aclaró que Brasil "también tiene que acercarse a mercados dinámicos y grandes" como Estados Unidos y la Unión Europea.
También podría ser contraproducente su cercanía al poderoso sector industrial de Sao Paulo, estado que gobernó desde 2002 hasta que en marzo de este año pidió licencia para pelear la presidencia, cuando ambos países aún no resuelven sus ya clásicas disputas comerciales.
Además una eventual victoria de su rival podría alterar el vínculo no sólo con Argentina, su principal aliado regional, sino con Venezuela, ambos con presidentes más afines ideológicamente a Lula.
Si Lula resultara reelegido, Sica no ve cambios sustanciales. "Con un Lula reelecto, con el camino despejado, le va a dar más aire para consolidar su estrategia y liderazgo en la región".
El actual jefe de campaña de Lula y ex asesor en asuntos internacionales del gobierno, Marco Aurelio García, aseguró que en un segundo mandato "vamos a profundizar el Mercosur, tratar de resolver los problemas de las asimetrías (comerciales) entre los socios, que hoy día son una gran obstáculo para nuestro proceso de integración".
Tanto Argentina como Brasil han actuado en la región como muro contenedor del líder venezolano Hugo Chávez, que pese a ello no deja pasar la oportunidad de utilizar las cumbres del bloque como tribuna para su batería de críticas hacia Estados Unidos.
Si Alckmin se distanciara del bloque "facilitaría a Chávez el avance de sus ideas de "refundación" del bloque a partir de una concepción ideológica de la integración, tan presente en la evolución de la crisis en Bolivia y en temas tan sensibles como el energético y el de seguridad regional", opinó la profesora en política internacional de la Universidad Central de Venezuela (UNV), Elsa Cardozo.
Los analistas coinciden que independientemente del resultado electoral, Brasil deberá cambiar su política actual hacia el bloque y ayudar a evitar su fractura, a la que parecen empujar los conflictos y celos entre los socios.
"El proceso de integración fue sustituido por un proceso de fragmentación liderado por Chávez, ese es el gran desafío para el próximo gobierno de Brasil", dijo Abreu. "Gane Lula o Alckmin, Brasil debe disciplinar la política regional", agregó.
Terra/AP