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La comisión parlamentaria que investiga el escándalo que complicó la reeleción del presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva se convirtió en terreno de batalla entre oficialistas y opositores, en vísperas de los comicios del próximo domingo.
El subrelator Carlos Sampaio, de la oposición socialdemócrata, acusó el miércoles a la Policía Federal y al presidente de la comisión, Antonio Carlos Biscaia, del oficialista Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), de "falta de voluntad" para impulsar las investigaciones.
"La comisión recibe orientaciones para avanzar a paso de tortuga", dijo Sampaio, citado el jueves por la prensa.
Biscaia repuso que los opositores "quieren crear un hecho político para influir en los resultados de la elección del domingo", en la que Lula es favorito absoluto frente al socialdemócrata Geraldo Alckmin.
La comisión fue formada para investigar ventas de materiales médicos sobrefacturados que involucran a decenas de legisladores de todos los partidos acusados de recibir coimas de la empresa proveedora.
El escándalo salpicó a la campaña de Lula a dos semanas de la primera vuelta del 1 de octubre. El 15 de setiembre dos personas vinculadas al PT fueron detenidas con 800.000 dólares, presuntamente destinados a comprar informaciones que involucrarían a Alckmin y otro dirigente opositor en los negocios ilicitos con materiales médicos.
La investigación trata de descubrir el origen de ese dinero. Según Biscaia, el dinero es de "origen criminal".
Lula repudió el intento de compra de esas informaciones y dijo que eso lo privó de votos que hubieran podido adjudicarle el triunfo en la primera vuelta cuando obtuvo 48,6% frente a 41,6% de Alckmin.
El asunto provocó la caída del presidente del PT, Ricardo Berzoini, y de varios miembros de la campaña de Lula.
El PT sin embargo niega que el dinero proceda de una contabilidad paralela.
Terra/AFP