Internacional
2006-11-07 14:34:44 GMT
Por John Whitesides
WASHINGTON (Reuters) - Los demócratas esperan arrebatar el martes el control del Congreso a los republicanos en las elecciones legislativas de Estados Unidos, tras una campaña alimentada por el descontento con la guerra en Irak y las dudas sobre el liderazgo del presidente George W. Bush.
Los demócratas aparecen en buen pie para retomar el control de la Cámara de Representantes por primera vez desde 1994, según muestran los sondeos de opinión, mientras que la batalla por el Senado será más peleada, con varias votaciones claves que se presentan muy ajustadas.
Una mayoría demócrata en sólo una de las cámaras del Congreso podría frenar la agenda legislativa del segundo mandato de Bush y dar a los demócratas la posibilidad de investigar sus decisiones políticas más controvertidas, como la guerra en Irak.
Las urnas abrieron en algunas zonas del este de Estados Unidos a las 06.00 a.m. EST (1100 GMT), y a las 06.00 p.m. EST (2300 GMT) comenzarán a cerrarse, aunque podrían pasar horas antes de que se conozcan los resultados de algunas elecciones cruciales.
" Sólo voté por demócratas, " señaló Julie Cerf, una mujer de 49 años que trabaja en un grupo en favor de los derechos humanos, después de que votó en una estación de bomberos que está siendo utilizada como centro de votación en Montclair, Nueva Jersey.
" Este gobierno es un desastre total. Han arruinado todo desde la guerra en Irak en adelante. Es hora de una pausa, " agregó.
Charlene Apostol, diseñadora gráfica de 45 años, dijo que votó por los republicanos, quejándose de que los impuestos a sus propiedades se habían cuadruplicado desde que se mudó de California a la Costa Este.
Los 435 escaños de la Cámara y 33 del Senado -casi un tercio del total- estarán en disputa, y los demócratas necesitan defender sus actuales puestos y ganar 15 representantes y 6 senadurías para quedarse con el control de ambas entidades en el el Congreso.
Los partidos prepararon sendas operaciones para favorecer la asistencia de los votantes y volcaron en las campañas a sus figuras de mayor renombre en un último esfuerzo para derrotar a los independientes.
Unos 50 escaños disputados en la Cámara y otros 10 en el Senado son los principales campos de batalla de la elección.
Analistas independientes predicen que los demócratas podrían ganar entre 20 y 40 lugares en la Cámara, mientras que las encuestas muestran que las contiendas por senadurías que ahora poseen los republicanos y pertenecen a los estados de Missouri, Virginia, Tennessee, Montana y Rhode Island son demasiado reñidas como para aventurar un resultado.
Los demócratas probablemente necesiten ganar cuatro de esas cinco contiendas en el Senado para tomar el control de ese cuerpo legislativo.
Dos encuestas de opinión nacionales conocidas el lunes mostraron que los demócratas aún tienen una ventaja de más de 10 puntos porcentuales cuando a los votantes se les pregunta a los candidatos de qué partido apoyarían.
Estas nuevas encuestas contradicen dos sondeos divulgados el domingo que mostraban a los republicanos recortando diferencias con los demócratas.
La estadística está a favor de los demócratas. Según los datos históricos, el partido que gobierna en la Casa Blanca tradicionalmente resigna bancas en el sexto año de mandato presidencial.
FUERTES DESAFIOS
La batalla por la Cámara se disputará en gran parte en el este y en el Medio Oeste, donde decenas de republicanos en ejercicio de cargos pelean por sobrevivir en medio de encuestas que muestran un fuerte deseo de cambio.
Al menos tres candidatos republicanos que postulan a la reelección enfrentan fuertes desafíos en Indiana y Connecticut, mientras que cuatro cargos republicanos de Pennsylvania y cinco de Nueva York podrían caer en manos de los demócratas.
En una campaña dominada por el conflicto en Irak, Bush defendió su manejo de la guerra y se preguntó si los demócratas podrían hacerlo diferente.
" Tenemos un plan para la victoria. Tenemos una estrategia para ganar. Y parte de esto es elegir republicanos para el congreso y para el Senado, " dijo Bush en un mitin en Bentonville (Arkansas), en la víspera de la elección.
Golpeado por bajos niveles de aprobación, Bush se limitó a realizar apariciones en bastiones republicanos para no espantar a los independientes. El mandatario fue desairado por el candidato del Partido Republicano a la gobernación de Florida, Charlie Crist, quien no apareció a su lado.
Sin embargo, Bush se mostró confiado en que su partido retendrá el control del Congreso el martes.
" Sabía que íbamos a terminar con fuerza. Sabía que íbamos a llegar rugiendo al día de la elección, porque nosotros tenemos la posición correcta con respecto a los impuestos y nosotros tenemos la posición correcta sobre lo que se necesita para protegerlos de un ataque, " expresó Bush.
Los demócratas presentaron en la campaña a líderes como el ex presidente Bill Clinton, el ex vicepresidente Al Gore, y al senador por Illinois Barack Obama para atraer a los votantes en las últimas horas antes de los comicios.
Durante un mitin en Virginia, Clinton acusó a los líderes republicanos de poner el recorte de impuestos por encima de los programas sociales y de seguridad.
" Nada puede interponerse en su camino para que le den dinero a la gente que no lo necesita, " sostuvo Clinton. " Ellos realizan una guerra de clases, " agregó.
(Reporte adicional de Andy Sullivan en Virginia y Mark Egan en Nueva Jersey)
Terra/Reuters