Estados Unidos
07/11/2006 - 16:10(GMT)
Los estadounidenses fueron el martes a elecciones que podrían poner fin al control republicano del Congreso, en medio de un amplio descontento hacia el gobierno de George W. Bush por la guerra de Irak, la economía y los escándalos en Washington.
Tras votar el amanecer, el presidente Bush pidió a los estadounidenses de todas las tendencias que hicieran oír sus voces, mientras que los demócratas lanzaron un esfuerzo final para alentar a sus partidarios.
La ex primera dama Hillary Clinton, quien se postula a la reelección como senadora, votó acompañada de su esposo Bill Clinton en Chappaqua, Nueva York.
"Voté por el cambio, excepto en el caso mío", dijo la senadora demócrata tras depositar su sufragio.
Aproximadamente una tercera parte de los votantes estaban usando nuevos equipos, y varios estados reportaron problemas desde el inicio. El gobierno federal colocó un número récord de monitores de urnas para observar las numerosas contiendas apretadas en el país.
En el condado de Delaware, Indiana, las autoridades planeaban pedir a los tribunales la extensión de las votaciones, luego que un error de computadora impidiese votar en 75 precintos.
En juego en estos comicios están los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 33 de los 100 del Senado, 36 gubernaturas de estados, y propuestas legales sobre matrimonio homosexual, investigaciones de células embriónicas, el salario mínimo y otros temas _ además de la suerte de la agenda de Bush en los dos últimos años de su término.
Bush depositó su voto en la Estación de Bomberos de Crawford, Texas, cerca de su finca al abrir las urnas en Texas.
"Vivimos en una sociedad libre y nuestro gobierno depende de la disposición de nuestro pueblo a participar en el proceso", dijo Bush. "Por tanto, no importa cuál sea su afiliación partidista, o si no tiene ninguna, cumpla su deber, vote y haga oír su voz".
Los demócratas esperaban finalmente recuperarse de la paliza que les sacó del poder legislativo en 1994. Sus rivales admitían que de seguro los demócratas iban a conseguir ganancias y, pese a expresiones públicas de optimismo, era evidente el temor republicano de que el control de la cámara baja se les vaya a escapar.
Incluso el control del Senado estaba en disputa, aunque la batalla allí es más difícil para los demócratas.
En Texas, Bush finalizó una limitada gira de campaña de cinco días básicamente por bastiones republicanos en el país. Su presencia fue recibida de forma variada por candidatos atraídos por la atención y los fondos generados por el presidente, pero nerviosos ante la posibilidad de ser asociados con un líder tan impopular.
Terra/AP