ELECCIONES/CONGRESO
07/11/2006 - 18:19(GMT)
Piedad Viñas Washington, 7 nov (EFE)- Los cerca de 200 millones de estadounidenses que hoy están llamados a las urnas para renovar el Congreso de EEUU, decidirán si los republicanos mantienen o no el control de las dos cámaras legislativas. Además de elegir a los 435 integrantes de la Cámara de Representantes, a 33 de los 100 miembros del Senado y a 36 de los 50 gobernadores, estas elecciones servirán también para medir el liderazgo del presidente, George W. Bush, y su gestión de la guerra en Irak.
Son unos comicios trascendentales para el legado de Bush y para el margen de maniobra de su Gobierno en los dos años que le quedan de mandato, pero no representan grandes retos para los congresistas hispanos, salvo para el senador Bob Menéndez, de Nueva Jersey.
A pesar de que las encuestas otorgan una ventaja generalizada a los demócratas y señalan a algunos republicanos como muy vulnerables para perder sus escaños, también hay casos, como el de Menéndez, en los que los demócratas afrontan el reto de defender sus puestos.
Los conservadores intentan hacerse con el escaño de este senador demócrata, de origen cubano, que sustituyó hace poco más de un año a su antecesor en el cargo, Jon Corzine, cuando éste accedió al puesto de gobernador de Nueva Jersey.
Ahora es el republicano Tom Kean, miembro de una prominente familia política de ese estado, el que intentará arrebatarle el escaño en una batalla que los sondeos incluyen entre las más reñidas aunque mantienen a Menéndez como favorito.
Actualmente, el Senado está compuesto por 55 republicanos, 44 demócratas y 1 independiente, mientras que la Cámara de Representantes cuenta con 231 republicanos, 201 demócratas, 1 independiente y 3 vacantes.
Para que haya un cambio de mayoría y para que la oposición demócrata recupere el control del Legislativo que perdió en 1994, deberá mantener sus actuales escaños y arrebatar a los republicanos 6 de los 33 que están en juego en el Senado, y 15 de los de la Cámara Baja.
Es algo que las encuestas y los expertos ven factible, aunque todo dependerá de un puñado de estados, en los que la contienda está especialmente ajustada.
En el caso del Senado, entre los más disputados figuran Montana, Ohio, Pensilvania, Misuri, Rhode Island y Virginia, donde los candidatos republicanos que se presentan a la reelección corren el riesgo de perder sus escaños frente a sus oponentes demócratas.
En esta lista hay que añadir también Nueva Jersey, aunque en sentido contrario, ya que el candidato que estaría en riesgo de perder el puesto es el demócrata Menéndez. En el caso de la Cámara de Representantes, las mayores contiendas también se centran en un grupo de estados, como Ohio, Texas, New York, Connecticut o Florida.
Para los más de 44 millones de hispanos que viven en territorio estadounidense, de los que se espera que acudan a las urnas cerca de 6 millones, también tienen un especial interés las contiendas que se libran en los estados en los que hay una mayor concentración hispana, como pueden ser Nuevo México, Arizona, Florida, Texas o Colorado.
En todos esos lugares, los respectivos candidatos han dado una importancia especial en sus campañas al asunto de la inmigración, que es el que más preocupa a los hispanos junto con la guerra en Irak, según las encuestas.
La jornada electoral están transcurriendo sin grandes problemas en todo el país, salvo algunos fallos técnicos detectados en la nueva maquinaria instalada en los centros de votación.
Los primeros cierres de colegios están previstos para las seis de la tarde (23:00 GMT), hora a partir de la cual comenzarán a difundirse las primeras tendencias de voto.
Sin embargo, los resultados provisionales de estos comicios no se esperan conocer hasta la medianoche y los prácticamente definitivos hasta ya entrada la madrugada. EFE pi/mla/cs
Terra/EFE