Estados Unidos
08/11/2006 - 01:10(GMT)
WASHINGTON (AP) _ Los demócratas conquistaron el martes la gobernación de Ohio, asestándole un duro golpe al Partido Republicano, que busca defender su mayoría en el Congreso en la jornada de elecciones de mitad de término en Estados Unidos.
Con 435 curules de la Cámara de Representantes en disputa, así como 33 de los 100 escaños en el Senado, los demócratas están ante su mejor oportunidad de retomar el control del Congreso tras 12 años siendo minoría.
En Ohio, Ted Strickland venció fácilmente al republicano Ken Blackwell y se convirtió en el primer demócrata en llegar a la gobernación en 16 años.
Las elecciones de medio término se han convertido en una especie de referendo sobre el gobierno del presidente George W. Bush, que se ha visto inmerso en un creciente descontento por la guerra en Irak, escándalos de su partido en el Congreso y la toma de ciertas decisiones políticas.
En otras regiones donde ya se dieron a conocer los resultados, el representante independiente Bernie Sanders obtuvo el escaño al Senado por el estado de Vermont, reemplazando al senador James Jeffords, quien se retira. Se cree que Sanders se alineará con el Partido Demócrata cuando asuma su cargo en enero.
Dos políticos curtidos mantuvieron sus bancas. El senador demócrata Robert C. Byrd, en Virginia Occidental, fue reelecto por novena vez, mientras que el senador republicano Richard Lugar, por Indiana, fue reelegido por sexta ocasión.
Una encuesta nacional a boca de urna reveló que aproximadamente seis de cada 10 votantes se opone a la guerra en Irak. Apenas un tercio dijo que la guerra ha mejorado la seguridad a largo plazo de Estados Unidos, comparado con el 46% en una encuesta nacional a boca de urna en 2004.
Cuatro de cada 10 votantes opinó que la próxima generación vivirá peor que la actual; tres de cada 10 dijeron que vivirá mejor.
Y dos de cada tres personas criticaron fuertemente el desempeño de Bush.
El presidente Bush y la Casa Blanca están pendientes de unos resultados que podrían obligarlos a reformular sus políticas en los últimos dos años de mandato.
Tras votar el amanecer, Bush pidió a los estadounidenses de todas las tendencias que hicieran oír sus voces, mientras que los demócratas lanzaron un esfuerzo final para alentar a sus partidarios.
La ex primera dama Hillary Clinton, quien se postula a la reelección como senadora, votó acompañada de su esposo Bill Clinton en Chappaqua, Nueva York.
"Voté por el cambio, excepto en el caso mío", dijo la senadora demócrata tras depositar su sufragio.
Aproximadamente una tercera parte de los votantes estaban usando nuevos equipos, y varios estados reportaron problemas desde el inicio. El gobierno federal colocó un número récord de monitores de urnas para observar las numerosas contiendas apretadas en el país.
Las fallas provocaron demoras en algunos precintos de Indiana y Ohio. En Illinois, las autoridades habían recibido una gran cantidad de llamadas de gente que decía que los funcionarios de los centros de votación no sabían operar las máquinas electrónicas.
El Departamento de Justicia dijo que se estaban registrando menos quejas que en el 2004.
En algunos condados de Indiana, Carolina del Norte y Pensilvania extendieron las horas de votación debido a los percances registrados.
También están en juego 36 gobernaciones estatales y propuestas legales sobre matrimonio homosexual, investigaciones de células embriónicas, el salario mínimo y otros temas, además de la suerte de la agenda de Bush en los dos últimos años de su término.
Bush depositó su voto en la Estación de Bomberos de Crawford, Texas, cerca de su finca al abrir las urnas en Texas.
"Vivimos en una sociedad libre y nuestro gobierno depende de la disposición de nuestro pueblo a participar en el proceso", dijo Bush. "Por tanto, no importa cuál sea su afiliación partidista, o si no tiene ninguna, cumpla su deber, vote y haga oír su voz".
Luego de votar, el presidente viajó a Washington, para esperar en la Casa Blanca el los resultados de las elecciones.
Los demócratas esperaban finalmente recuperarse de la paliza que les sacó del poder legislativo en 1994. Sus rivales admitían que de seguro los demócratas iban a conseguir ganancias y, pese a expresiones públicas de optimismo, era evidente el temor republicano de que el control de la cámara baja se les vaya a escapar.
Incluso el control del Senado estaba en disputa, aunque la batalla allí es más difícil para los demócratas.
Terra/AP