Estados Unidos
08/11/2006 - 04:51(GMT)
Doce años después, el Partido Demócrata estaba el martes a un paso de reconquistar el control de la Cámara de Representantes, en unas elecciones de medio término en las que lograron sonados triunfos y le arrebataron al Partido Republicano las bancas senatoriales de Pensilvania, Ohio y Rhode Island.
Los comicios, vistos por muchos como un referendo sobre el gobierno de George W. Bush, debilitan a un Partido Republicano que controla el Congreso desde 1994 y subrayan el descontento estadounidense con la guerra en Irak, los escándalos del partido gobernante en el Capitolio y algunas de las políticas de la Casa Blanca.
Además, por primera vez en más de una década, los demócratas se alzaron con las gobernaciones de Nueva York, Ohio y Massachusetts. Obtuvieron también el control de la de Colorado.
Uno de los pocos halos de luz para los republicanos se dio en Florida, donde Charlie Crist defendió la gobernación que ocupa Jeb Bush, el hermano del presidente y que no se presentó a la reelección.
A las 2300 EST (0400 GMT del jueves), los demócratas habían conquistado 18 escaños en la Cámara de Representantes. Necesitaban 15 escaños nuevos para alzarse con el control de la cámara baja, pero el control definitivo depende de una serie de votaciones de las que aún no se conoce el resultado final.
En una hotel de la capital donde se congregaron algunos demócratas importantes había júbilo ante lo que podría ser una inminente victoria.
"Estamos al borde de una gran victoria demócrata", dijo durante la noche la líder de la minoría en la Cámara, Nancy Pelosi, quien podría convertirse en la primera presidenta de la Cámara si su partido obtiene el control de la cámara baja.
Al continuar las urnas abiertas en el occidente del país, el presidente del Partido Republicano, Ken Mehlman, no daban la pugna en la Cámara por perdida. "Creo que mantendremos el control del Senado", expresó.
Con triunfos sonados en Pensilvania, Ohio y Rhode Island, el Partido Demócrata capitalizaba el descontento de los estadounidenses con el gobierno republicano en las elecciones de medio término.
Casi una hora después de anunciarse el triunfo demócrata en los comicios para gobernador de Ohio, el partido desbancó a los senadores republicanos de Pensilvania, Ohio y Rhode Island.
La avanzada demócrata en el mapa político del país es un duro golpe al Partido Republicano, que busca defender su mayoría en el Congreso ante un electorado que se ha mostrado insatisfecho por la guerra en Irak, los escándalos del partido gobernante en el Capitolio y ciertas políticas del presidente Bush.
Por otra parte, el senador por Connecticut, Joe Lieberbman, defendió su banca tras postularse como candidato independiente. Su triunfo marca una sorprendente recuperación tras haber sido descartado como representante del Partido Demócrata en las primarias de hace unos meses.
La senadora Hillary Rodham Clinton retuvo de forma abrumadora su banca en representación de Nueva York, con un 70% del voto a favor.
Con los 435 curules de la Cámara de Representantes en disputa, así como 33 de los 100 escaños en el Senado, los demócratas tienen una gran oportunidad de retomar el control del Congreso tras 12 años siendo minoría.
El senador republicano de Pensilvania, Rick Santorum, cayó ante Bob Casey Jr., mientras que en Ohio Sherrod Brown le arrebató la banca senatorial a Mike DeWine. En la batalla por controlar la Cámara, los demócratas conquistaron las plazas de Indiana y Kentucky.
En otras regiones donde ya se dieron a conocer los resultados, el representante independiente Bernie Sanders obtuvo el escaño al Senado por el estado de Vermont, reemplazando al senador James Jeffords, quien se retira. Se cree que Sanders se alineará con el Partido Demócrata, lo mismo que Lieberman.
Una encuesta nacional a boca de urna reveló que aproximadamente seis de cada 10 votantes se opone a la guerra en Irak. Apenas un tercio dijo que la guerra ha mejorado la seguridad a largo plazo de Estados Unidos, comparado con el 46% en una encuesta nacional a boca de urna en 2004.
Cuatro de cada 10 votantes opinó que la próxima generación vivirá peor que la actual; tres de cada 10 dijeron que vivirá mejor y dos de cada tres personas criticaron fuertemente el desempeño de Bush.
El presidente y la Casa Blanca están pendientes de los resultados que podrían obligarlos a reformular sus políticas en los últimos dos años de mandato.
En las elecciones, aproximadamente una tercera parte de los votantes estaban usando nuevos equipos, y varios estados reportaron problemas desde el inicio. El gobierno federal colocó un número récord de monitores de urnas para observar las numerosas contiendas apretadas en el país.
Las fallas provocaron demoras en algunos precintos de Indiana y Ohio. En Illinois, las autoridades habían recibido una gran cantidad de llamadas de gente que decía que los funcionarios de los centros de votación no sabían operar las máquinas electrónicas.
El Departamento de Justicia dijo que se estaban registrando menos quejas que en el 2004. En algunos condados de Indiana, Carolina del Norte y Pensilvania extendieron las horas de votación debido a los percances registrados.
En la jornada también están en juego 36 gobernaciones estatales y propuestas legales sobre matrimonio homosexual, investigaciones de células embriónicas, el salario mínimo y otros temas.
Terra/AP