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El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, se reunió este viernes con el futuro líder de la mayoría en el Senado, pero la negra nube del desacuerdo en torno a Irak ya amenaza el nuevo espíritu de negociación entre demócratas y republicanos.
Bush se reunió con Harry Reid con la esperanza de sentar las bases para una coexistencia en sus dos últimos años en la Casa Blanca.
"Existe una gran oportunidad para demostrar al país que republicanos y demócratas son igualmente patriotas y están igualmente preocupados por el futuro y que podemos trabajar juntos", dijo Bush tras reunirse con Reid y otros senadores.
Reid dijo por su parte que la conversación "tocó asuntos que son importantes para nuestro país. La elección terminó".
Ambos partidos se ocupan de disimular o dejar atrás sus diferencias con el fin de apaciguar a votantes cansados de las divisiones, pero ya surgieron los primeros roces.
Los demócratas echaron mano a su victoria del martes pasado, que les brindó el control de la Cámara y el Senado en forma simultánea por primera vez en 12 años, para dejar en claro que quieren cambios en temas como la presencia de tropas estadounidenses en Irak.
La Casa Blanca, en tanto, presiona con su propia agenda, lo cual incluye solicitar al Senado la continuidad en el cargo del controvertido embajador de Estados Unidos en la ONU, John Bolton.
El nuevo espíritu de cooperación no sería profundo, a juzgar por las palabras del representante demócrata John Murtha, quien dijo que la renuncia del incondicional secretario de Defensa Donald Rumsfeld el miércoles no es suficiente para mejorar las diferencias entre los partidos sobre la guerra en Irak.
"Muy bien, despediste al secretario de Defensa. Pero ése no es un cambio de política", dijo Murtha a la cadena de televisión CNN.
"Lo que debemos hacer es dar una fecha límite a los iraquíes", dijo Murtha, añadiendo que estaba a favor de abrir una investigación sobre la manera en que la Casa Blanca emprendió y manejó la guerra en Irak.
El republicano Roy Blunt salió al cruce al acusar a los demócratas de buscar solamente la salida de Irak.
"Está claro que tenemos que estar seguros de que tomamos la guerra contra el terrorismo y la guerra contra el totalitarismo islámico con seriedad. Uno no puede asumir cándidamente que esto va a terminar si simplemente decidimos parar de pelear", dijo Blunt a la cadena de televisión Fox News.
La oposición demócrata ha reclamado modificaciones en la política sobre Irak, donde la violencia no cesa tres años después de la invasión liderada por Estados Unidos y han muerto más de 2.800 soldados de ese país.
Y nadie pierde de vista en Washington a la comisión bipartita que sondea nuevas aproximaciones a la ocupación de Irak -el Grupo de Estudio sobre Irak- luego de que Bush admitiera que los votantes están cansados de la situación.
Ese grupo tiene previsto reunirse el lunes con el mandatario.
El grupo, conducido por el ex secretario de Estado James Baker, es visto por muchos observadores como una oportunidad que tienen ambos partidos para hallar una estrategia común.
Sin embargo, el portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow, indicó el jueves que Bush no necesariamente adoptará las recomendaciones de la comisión, que se esperan dentro de unos meses.
Terra/AFP
