Elecciones
Venezuela se preparaba para una de las elecciones presidenciales más polarizadas en su historia.
2006-12-02 16:34:03 GMT
Por Alejandro Lifschitz
Caracas, 2/12/2006- Con las capas más pobres de la población apoyando la " revolución socialista " del mandatario Hugo Chávez y los sectores de mayores ingresos acusándolo de " dictador. "
A un día de los comicios, las autoridades electorales desecharon la posibilidad de un fraude, pese a la insistencia del principal candidato de la oposición sobre que el gobierno podría intentar torcer un resultado desfavorable en las urnas.
Favorito en los sondeos, Chávez trazó en los últimos días las líneas de un potencial próximo mandato de seis años, en el que reformaría la Constitución para permitir la reelección presidencial indefinida y profundizaría su modelo " socialista, " basado en planes sociales calificados como ineficientes y discrecionales por opositores.
Los últimos sondeos mostraron al ex paracaidista de 52 años con una ventaja de unos 20 puntos sobre su principal rival, Manuel Rosales, gobernador del rico estado petrolero Zulia.
Los recientes llamamientos de Rosales a sus seguidores para que estén atentos ante un posible fraude y la advertencia de Chávez sobre que la oposición podría tramar un golpe de Estado como el que lo sacó brevemente del poder en el 2002 calentaron una campaña electoral que dividió a los venezolanos.
" El principal enemigo es el imperio (por Estados Unidos). Nosotros estamos acá para defender a nuestro presidente. Patria o muerte, " dijo Antonio Molina, un militante oficialista de 56 años que montaba guardia con una decena de motociclistas en una de las esquinas del palacio presidencial de Miraflores.
Vicente Díaz, rector del Consejo Nacional Electoral (CNE), el organismo independiente a cargo de los comicios, aseguró que no existe posibilidad de un fraude.
" Se garantiza el respeto a la voluntad del elector, y eso se garantiza no sólo porque lo dice el CNE (...) sino porque existen mecanismos y garantías de que el voto va a ser respetado, " dijo en una entrevista publicada el sábado por el diario El Universal.
Rosales, de 56 años y quien acusa a Chávez de querer llevar a Venezuela hacia un régimen " castro-comunista, " sembró dudas sobre la eficacia del sistema de voto electrónico, en un país donde la no obligatoriedad del sufragio de expresa en altas tasas de ausentismo en las urnas.
Un triunfo del llamado " Comandante, " que se propone liberar a Latinoamérica del " yugo " estadounidense, sería una mala noticia para Washington, que lo considera como una influencia negativa para el continente.
El escritor Mario Vargas Llosa, un crítico de Chávez, llamó a los observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA) a seguir de cerca el escrutinio del comicio.
" Es vital el papel de la OEA para la supervivencia de la democracia venezolana. No hay otro organismo en América Latina con autoridad para legitimar o deslegitimar los procesos electorales, " aseguró el escritor en una carta abierta publicada en el sitio web de El Universal.
La Unión Europea y la OEA desplegaron observadores por todo el país para monitorear los comicios.
AYUDA SOCIAL
Financiados con los enormes recursos petroleros en un país donde un litro de gasolina cuesta menos que uno de agua, el gobierno conquistó a los pobres con sus " misiones, " como se conocen a los programas sociales oficiales. Dos de cada tres venezolanos viven en la pobreza, según datos privados.
En Caracas, una de las ciudades más inseguras de Latinoamérica donde los lujosos barrios del este contrastan con gigantescos asentamientos de clase baja en el oeste, sus calles lucían el sábado sin propaganda de campaña, que debió ser retirada en cumplimiento de una veda electoral.
Sin embargo, en el centro de la ciudad, dominado por una multitud de vendedores callejeros, aún lucían algunos carteles que invitaban a votar por Chávez para oponerse al " diablo, " tal como el mandatario llama a su archienemigo, el presidente estadounidense George Bush.
" Simpatizo con Chávez. Dio educación a los pobres. Antes no teníamos nada, " explicó Glen, un ama de casa de 41 años, mientras hacía fila en un mercado con precios subsidiados por el gobierno en el empobrecido barrio La Silsa.
En tanto, en la otra punta de la ciudad, Lilian Pérez, una economista de 54 años, mostraba su descontento.
" Voy a votar por Rosales aunque él no me cae bien. Aquí estamos decidiendo entre una democracia imperfecta como la que teníamos o esta famosa ' revolución ' que es sectaria y en la que solamente tiene oportunidad los chavistas, " aseguró.
Terra/Reuters
