NIÑA
12/12/2006 - 19:28 (GMT)
Phoenix (Arizona), 12 dic (EFE)- Al cumplir casi tres meses de nacida, Verónica Celis, cuya madre los médicos mantuvieron con vida artificialmente por varias semanas para permitirle dar a luz, según su deseo, se encuentra en perfecto estado de salud.
La pequeña se convirtió en el símbolo del triunfo del amor sobre la adversidad.
Sin aún reponerse del todo de la muerte de su esposa de un cáncer del seno, Aaron Celis dijo estar muy contento por el buen desarrollo que ha tenido su hija, quien ya ha dejado el hospital y se encuentra conviviendo con sus hermanos.
"Teníamos mucho temor. Nos habían dicho que quizás podía perder la vista, pero parece que no fue así", dijo ayer Celis en entrevista con Efe.
Aaron y Verónica Celis se conocieron de adolescentes en la población fronteriza de San Luis Río Colorado, Sonora (México).
Profundamente enamorados, se casaron y fueron a vivir a Yuma, Arizona, donde tuvieron tres hijos, todos varones.
A principios de este año, Verónica comenzó a presentar síntomas de cáncer del seno, un mal común en su familia, y además estaba embarazada.
Se negó a abortar. El cáncer minó paulatinamente su salud, hasta que los médicos decidieron inducirle un coma profundo. Sin embargo, tuvieron que certificar su muerte cerebral el pasado 7 de agosto.
Para darle la oportunidad de vivir al bebé que llevaba en el vientre, mantuvieron a Verónica con vida hasta el pasado 24 de septiembre, cuando vino al mundo por cesárea su pequeña tocaya, justo a las 30 semanas de gestación.
"Han sido tiempo difíciles. Hay momentos en que su madre nos hace falta, especialmente ahora que nos aproximamos a las fiestas de fin de año", dijo Celis.
Indicó que si algo positivo resulta de la muerte de su esposa es la difusión de su mensaje a todas las mujeres latinas: lo importante que es que se eduquen y se mantengan alerta ante la peligrosa enfermedad que es el cáncer del seno. EFE ml/map
Terra/EFE